Spike, el ancla a la esperanza (por inyetyemela) PDF Print E-mail


Spike, el ancla a la esperanza

por inyetyemela

De todos los papeles que Spike ha jugado a lo largo de su no-vida, quizás el que más ha pasado inadvertido, y el de mayor carga emocional, sea el de ancla. Tranquilos si no lo entendéis, me explicaré mejor, centrándome en las tres relaciones más profundas que el vampiro ha mantenido dentro del Whedonverso.


Spike y Dru: La cometa y su cuerda...


Spike es todo sangre y pasión, parece caminar por el mundo pendiente de su placer, tratando de sacar provecho de todo y de todos, sin importarle nada ni nadie. Pero eso es sólo lo que parece, porque el vampiro es mucho más. De primeras, aún sin tener alma, Spike es la cuerda que ata a la cometa al suelo. ¿Y quién es la cometa? Sin ninguna duda, Drusilla. La desquiciada y deliciosa vampiro vive inmersa en sus ensoñaciones, incapaz de distinguir la realidad de la fantasía, apenas unos pocos instantes de lucidez en un siglo. ¿Cómo ha logrado sobrevivir tanto tiempo? Yo creo que de no haber encontrado a su sensible caballero eso no habría sido posible. Darla y Angelus se habrían acabado hartando de sus excentricidades, de cargar con ella, y o bien la habrían estacado ellos mismos, o la habrían abandonado a su suerte. Pero ahí estaba Spike para cuidar de ella, para mantenerla lo más atada posible al mundo. No hay una pareja como ellos, aunque bien es cierto que su relación es del todo desequilibrada. Pero no es eso lo que nos atañe, sino el hecho de que Spike es el vínculo, el puente entre su diosa oscura y el mundo. La cuerda que la ata al mundo tangible, la cadena que le permite sobrevivir.

 
Spike y Buffy:  "Give me something to sing about"...


Spike comienza a tener un mayor peso y responsabilidades en la quinta temporada, con todo el asunto de Glory y Dawn. Queda más que patente en el último capítulo, cuando Buffy le pide al vampiro que cuide de su hermana si todo fallara y ella no estuviera ahí para hacerlo.

Luego, cuando la Cazadora es arrancada del Cielo en la sexta, esto se hace aún más evidente, aunque al final la relación se estropee. Spike es el único a quien Buffy le confía libremente su secreto; digo libremente porque luego todos “cantarán” (perdón por el chiste fácil) sus verdades más ocultas en "Once more with feeling". Y se sabrá la verdad sobre Buffy y el Cielo. Para mí es un capítulo revelador, prófetico incluso y una de las cosas que más me ha impactado siempre es que, cuando Buffy pide a sus amigos que le den algún motivo para seguir “cantando”, viviendo…ninguno se lo da. Y a punto ya de auto-destruírse en ese baile infernal, el único que le da una razón para seguir es el “dead boy” del grupo; Spike. Spike le da una razón, tal vez no sea la mejor ni la más original, pero le da una que es lo importante. Y si no hubiese estado ahí, ¿quién más lo habría hecho?.

Luego vino la venganza de los guionistas bangel y me destrozaron la relación con esa escena final en Seening red.  Nunca les perdonaré por ello.  Pero aún así, Spike regresa con su alma en la séptima, y siempre en un discretísimo segundo plano se mantiene junto a Buffy, dándole todo su apoyo tanto en la lucha como fuera de ella hasta que llega esa maldita noche cuando los Scoobies la traicionan y la echan de ¡¡su!! casa. Aunque sólo por la escena tan preciosa que vino luego les perdono… un poquito.

Spike encuentra a Buffy hundida, sin ganas ni motivos por los que seguir luchando contra el Primero y entonces él se arrodilla ante ella y le entrega su corazón, su alma, su amor sin esperar nada a cambio.
 
“Hey, look at me. I’m not asking you for anything. When I say I love you, it’s not because I want you, or because I can’t have you. It has nothing to do with me. I love what you are, what you do, how you try. I’ve seen your kindness and your strength. I’ve seen the best and the worst of you and I understand with perfect clarity exactly what you are. You are a hell of a woman.”

Y se queda con ella. Bueno, para ser más precisos, ella le pide que se quede a su lado y él no duda ni un momento. De todos los hombres de su vida; su padre, Angel, Riley, Giles, etc…el único que se queda es el que menos esperaría nadie que lo hiciera. Y ése es Spike. Se queda a su lado y cuando el amanecer llega la Cazadora ha vuelto. Más fuerte que nunca, más segura que nunca. Con una fe en sí misma que sólo le debe a una persona en el mundo, y es un vampiro. Es Spike.

El rubio logra que ella desee seguir adelante, desee vencer; una vez más Spike es el ancla que la mantiene viva.


Spike y Angel: Un molesto Pepito Grillo...


Spike aparece en W&H como le gusta a él hacer las cosas: a lo grande, armando un gran alboroto, no dejando a nadie indiferente. Y ahí comienzan los dolores de cabeza de Angel que ve como poco a poco su Childe le come terreno, amén de volverlo loco con sus discusiones y su hiperactividad, y todo ese rencor acumulado por casi un siglo.

 Bien es cierto que los guionistas desaprovecharon el personaje de Spike, y las maravillosas posibilidades de ahondar en la relación Sire-Childe, aún más si cabe con los dos vampiros con alma. Pero bueno, a pesar de todo eso, algunas cosas buenas nos dejó la última temporada de ATS. Y una de ellas es el papel de conciencia molesta que asume Spike.

Angel anda metido en la boca del lobo y casi sin darse cuenta se enreda más y más en la tela de araña que sus enemigos tan hábilmente han estado hilando. Y Angel, pobre mío, no se da cuenta. O no quiere darse cuenta, que también puede ser. A ver a qué héroe le gusta admitir que se ha equivocado, que no encuentra las fuerzas para seguir luchando, que duda mucho de sí mismo y de la misión que lleva a cabo, como constata el extraño capítulo Soul Porpouse.

A pesar de lo mal que lo trataron los guionistas y que no se acerca ni de lejos al Spike de Buffy, lo cierto es que el vampiro actuará como un revulsivo, criticando a Angel, lanzándole pullas, dejándole caer que se ha vendido. Lo cual le vendrá genial a nuestro héroe para seguir al pie del cañón, aunque sólo sea para llevarle la contraria al rubio.

Y bueno, también tendrá sus momentos terriblemente lúcidos, de esos que nos mandan escalofríos a través de la columna vertebral; Angel incluido. Como esa última escena en el capítulo de Damage. Angel trata de insuflar algo de esperanza en el abatido vampiro, tal vez no sea tarde para la Cazadora loca, tal vez aún puedan recuperarla, pero Spike lo niega:
 
“- No podrán. A juzgar por el cosquilleo de mis manos, ella es un monstruo.

-Es una víctima inocente.

- Nosotros también lo fuimos. Hace mucho tiempo.”

Estremecedor, de puro sencillo y verdadero. No importa lo inocente que fueran en su día; los pecados cometidos, la sangre derramada es demasiada. No hay esperanza para monstruos como ellos. Para ninguno, de los tres. Y el alma no marcará ninguna diferencia al final de las cosas.

Y bueno, a veces el rubio deja todo eso de lado y se limita a estar ahí, junto a su Sire, apoyándolo a su manera, silencioso soldado en la retaguardia para cuando de verdad haga falta. Porque a pesar de las peleas, los insultos, los reproches...en el fondo no sabe hacer otra cosa más que esperar en las sombras hasta que Angel le necesite, aunque éste nunca lo admita...aunque ninguno de los dos lo haga.

En fin, perdón por el desvarío absoluto pero hace mucho que llevaba dándole vueltas a esto y necesitaba ponerlo en palabras, para poder mirarlo desde fuera y ver si tenía algún sentido.

Spike puede ser muchas cosas, pero uno de los papeles que mejor lleva a cabo es el de ancla. Ancla a la vida, a la realidad, a la lucha. Dándole motivos a todos para seguir adelante, para levantarse después de caerse aunque a veces ni el mismo encuentre razones para hacerlo.