4X13 The I in Team







4X13 The I In Team


Written by: David Fury
Directed By: James A. Contner
Original on air WB 08/02/2000



Resumen


Buffy es invitada a entrar a la Iniciativa como observadora, y sus constantes preguntas y sus modales de civil no agradan a la profesora Walsh, celosa de la influencia que ejerce sobre Riley, y posiblemente también celosa de su relación con el joven, - espía incluso el dormitorio de Riley, mientras ellos tiene relaciones- termina enviándola a una misión suicida tras unos demonios con un arma inutilizada. Pero Buffy es la Cazadora, y escapa de la trampa.

En este capítulo también tenemos el placer de ver a Spike sin camiseta: los soldados le disparan una bala con un trazador para localizarlo, y el vampiro acude a casa de Giles para que se la saque. El vigilante accede a ello (tras cobrárselo del dinero que le dio el mismo por ayudarle cuando era demonio feoral) y cuando Spike ya se está vistiendo entra Buffy diciendo que la profesora Walsh ha intentado matarla.

Entretanto la profesora informa a Riley de que la muchacha ha muerto en una misión, justo cuando Buffy aparece en las pantallas diciendo que la trampa ha fallado. Tras dar alguna excusa a Riley, que no quiere creer lo que ha ocurrido, la Walsh entra en la habitación 314, donde esconde su proyecto secreto Adam. Por desgracia para ella Adam está despierto, y libre, y casi lo primero que hace cuando ella entra es atravesarla con la espada ósea de su brazo, causándole la muerte.





Comentario

por Ehiztari

O la traición de Walsh.

¿Quién era la que decía que no veía el rollo amoroso entre Walsh y Riley?  Pues en este capítulo queda bastante claro, ¿no? O... Dios mío, ¿vuelvo a ser yo la malpensada? Mi impresión es que la Profesora decide acabar con Buffy más que por sus múltiples preguntas sobre la Iniciativa, por el interés que despierta en “su chico”.

Esa parte de la trama es lo más interesante del capítulo, desde mi punto de vista muy bien transmitido por la actriz que interpreta a Maggie Walsh, expectante, silenciosa, como una serpiente al acecho; aparentemente fría, pero escondiendo una tormenta en su interior, tan turbulenta que es capaz de planear cuidadosamente la muerte de Buffy casi sin pestañear. Y a su lado, Riley, confuso, creyendo aún -queriendo creer- que todo lo que ha constituido la razón de su existencia no se está yendo al garete y pensando que la mujer-madre-mentor-comandante en jefe a la que ha seguido sin cuestionarla jamás (no como la ametralladora inquisitiva de Buffy) tiene que tener buenas razones para sus órdenes y que sólo puede ser un error el asesinato planeado (y frustrado) de la otra mujer que ama, a pesar de estar casi viéndolo en vivo y en directo. El desenlace en el próximo capítulo, cuando Riley tendrá que decir “adiós, Iowa”

Reconozco que Marc Blucas no me ha emocionado nunca en lo que llevamos de cuarta temporada y, aunque guardo buen recuerdo de él en los capítulos que restan, está claro que nunca va a ser un personaje arrebatador. Se quedará en el chico majo, noble y buena persona (“normal”) que Buffy anhelaba. Hermosa sonrisa, cuerpo espectacular y carácter rectilíneo. Ese tipo de personaje previsible y positivo carece del atractivo de otros con más claroscuros, por lo que difícilmente arrasará en la pantalla. Pero, a pesar de todo, ahora que Riley tiene que empezar a abrir los ojos para ver la parte más repulsiva de su mundo, el conflicto se instalará en su interior y no podrá escapar a la trágica ley de los personajes de Whedon, condenados a desgarrarse entre impulsos y lealtades contradictorios. A partir de ahora, Riley se encaminará hacia la lucidez y eso siempre es doloroso.

Y mientras, Spike sigue con su ardua tarea de sobrevivir en el mundo de los humanos donde se encuentra desarmado. Devolver el dinero que tan difícil le resulta ganar, perder el tabaco y los alimentos, escapar de los soldados y tener que suplicar ayuda a los scoobies, sus enemigos naturales, pero los únicos tan locos como para estar dispuestos a ayudarle. Muy duro. Normal que cuando Riley le reconoce como el Hostil 17, abandone su teatro de ser “un primo de Xander”. Hasta ahí podíamos llegar.  Mejor arrojar la toalla de una vez.

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