4X14 Goodbye Iowa

4X14 Goodbye Iowa



Written By: Marti Noxon

Directed By: David Solomon

Original on air WB 15/02/2000


 


Resumen


por demonio


Primer intento de oscurecer un poco a Riley  para intentar hacerlo más interesante, lo que desde luego no funciona: el chico no tendría química ni entrenando cien años.

Riley llega a casa de Giles  para intentar averiguar qué ha ocurrido. Se niega a creer que su admirada profesora Walsh haya intentado matar a la joven. Estando ahí reconoce a Spike como su Hostil 17, y cree que Buffy lo está protegiendo (cosa que de todos modos ella está haciendo, claro) y su cabeza cuadriculada se lía todavía más. Regresa a la universidad para enterarse de que la profesora ha muerto, y el repelente Forrest, echa la culpa de este hecho a Buffy.

Riley totalmente desconcertado termina entrando al bar de Willy e mala manera y amenazando a una persona en el mismo, y al final sale a relucir que en la Iniciativa le suministraban drogas con la comida para hacerlo más poderoso. Ahora no las toma y está acusando el síndrome de abstinencia.

En las instalaciones de la Iniciativa, con Buffy tiene un encuentro con Adam y Riley acaba en el hospital militar, donde se lo llevan sus compañeros.






Comentario

por Ehiztari


O la búsqueda de la identidad.

“Qué soy yo” pregunta con insistencia Adam al enfrentarse al mundo nuevo a que ha nacido. De su experiencia y las respuestas que recibe, aprenderá que es un monstruo hecho de hombre, máquina y demonio; que es fuerte e inteligente y por tanto peligroso; y aprenderá también qué son los demás identificando a Riley como su hermano, igualmente manipulado por la ciencia sin escrúpulos de Walsh. La siguiente pregunta de Adam cuando ya sabe qué es, será “quién soy yo”. Para ésa, de momento, no tiene respuesta.

No es el único porque en este capítulo es una constante la búsqueda de la identidad por esos seres perdidos en un mundo que no es el suyo: Adam, Spike y Riley. (Incluso Tara, que estropea a propósito el conjuro localizador de demonios que hace junto a Willow, porque ella también tiene una idea equivocada de lo que es, como veremos en la próxima temporada).

Spike también tiene dificultades con su identidad y lo demuestra primero mintiendo fugazmente a Riley sobre su parentesco con Xander; después a sí mismo, cuando se encrespa porque Buffy, para excusarse ante Riley por haberlo acogido, dice que ya no es malo. “Eh, qué es lo que soy: ¿una chatarra? ¡Soy malo!” Finalmente en Willie´s los demonios del bar le recuerdan lo que parece haber olvidado: que es un demonio y que si ataca a los de su especie tendrá problemas.

Riley es el centro del capítulo y el caso más dramático. Su mundo se desmorona, sus amigos desconfían de él, sospecha de su novia y su guía, la profesora Walsh, ha muerto después de verla convertida en asesina. El Riley seguro de sí mismo y confortablemente asentado en su convicción de estar en el lado correcto comprende de golpe y de la forma más dura que ya no puede creer en las verdades que sustentaban su vida. Riley, al igual que sus compañeros de la Iniciativa, se ha quedado solo en un mundo que ya no tiene sentido, pero a diferencia de ellos, Riley, más consciente, sufrirá más, pero ya nos les acompañará en su ceguera y eso, a partir de ahora, le va a salvar. Los otros, “sus hombres”, están condenados al embrutecimiento y la maldad sin sentido. (En este aspecto, es sintomático el ataque a la cripta de Spike. El vampiro consigue esconderse y los soldados, frustrados porque no han podido dar rienda suelta a su cólera, destruyen como vándalos, las pocas cosas de Spike. “Animales” –les espeta y tiene razón. Ellos son peores que los monstruos que combaten. Están convirtiéndose en menos humanos que los “hostiles subterrestres”. Será el tema de la temporada.

¿Balance final? Al final del capítulo, Adam ha probado su fuerza y se ha afianzado como una amenaza de momento imbatible. Spike ha sacado la cara partida, algo que le ocurre muy a menudo. Y Riley, casi secuestrado por el ejército que le consideraba ejemplar, convalece confuso y solo en un hospital militar. Tiene sólo el pañuelo de Buffy, lo único que lo ancla a la verdad y el amor, el símbolo de que él resiste. Aún no se ha dado por vencido. Cuando un náufrago se aferra con tanta convicción a una pequeña esperanza en medio de la nada, acabará llegando a una costa hospitalaria.

En definitiva, uno de los mejores capítulos de esta temporada, por su calado y porque afirma las bases del conflicto al que asistiremos.

Y nota pelín pedante: la escena de Adam y el niño, me recuerda indefectiblemente la poética escena del Frankenstein clásico, el viejo en blanco y negro y no sé si mudo, en que el monstruo juega con la niña lanzando margaritas a un río. Menos poética ésta, pero muy semejante en el tema, los personajes y la elipsis (sí, otra) que elude el dramático final. ¿Será un tributo?


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