5X22 The Gift









5X22 The Gift


Written By: Joss Whedon
Directed By: Joss Whedon
Original on air WB 22/05/2001



Resumen


Magnífico capítulo de desenlace que nos conduce de manera vertiginosa al fin de la temporada.

Buffy y sus amigos parten en busca de Glory y sus secuaces, dispuestos a presentarle batalla como sea y rescatar a Dawn. Buffy se ha negado a escuchar la solución propuesta por Giles de matar a la muchacha. Cuentan con varias armas, que recogen rápidamente para utilizarlas contra Glory, la esfera que repele al dios, buffybot para mantenerla distraída, el martillo de Olaf el troll y un arma secreta que sólo puede utilizar Xander, y que será bien efectiva.

En este capítulo asistimos también a la esperada escena de Buffy dejando de nuevo entrar en su casa a Spike. Un momento lleno de intimidad donde Spike le dice que está dispuesto a todo por salvar a Dawn, a morir si es necesario. impresionante Spike que hace tiempo que dejó todo eso del mal por amor a Buffy y se comporta como un héroe, y también digno de ver las miradas que le echa Buffy. Ella lo besó en Intervention y no creo que se arrepienta

Siguiendo a Tara, que por instinto o dominio de Glory acude al lugar donde han construido precariamente una torre desde donde verter la sangre de Dawn, Buffy y  sus tropas llegan y empiezan a presentar batalla. Luchan contra Glory y sus esbirros, intentando llegar a Dawn. Saben que Glory debe matar a Dawn en un momento muy preciso o el ritual no funcionará, y se proponen impedírselo como sea.  y en un momento dado Spike ve que hay alguien arriba, con la chica. Ayudado por la magia de Willow que le despeja el camino, Spike sube corriendo a la torre. Ahí encuentra a Doc, el extraño demonio adorador de Glory. Lucha con él pero Doc le clava un cuchillo en los riñones y lo tira de la torre. La mirada aterrada de Spike antes de caer, viendo que no puede salvar a Dawn, es impresionante.

Entretanto Buffy consigue derrotar a Glory y ésta huye dejando en su lugar el cuerpo malherido e indefenso de Ben. En uno de los momentos más fríos y aterradores de Giles, éste le cubre la boca y lo asesina con sus manos.

Doc comienza a hacer cortes a la muchacha, vertiendo sui sangre. En los momentos finales Buffy acude lo derrota y suelta a Dawn, pero la caída de los muros entre las dimensiones ya ha comenzado, sólo la sangre de Dawn las cerrará cuando ella muera. O...la de Buffy. Sangre de las Summers, la sangre con la que los monjes crearon a Dawn.

Tras un emotivo momento con su hermana, y decirle que tiene que seguir viviendo, Buffy salta de la torre, precipitándose al portal de energía. Luego la vemos tirada, en el suelo. La Cazadora ha muerto.





Comentario

por Ehiztari

Coincide que es el capítulo 100 y fin de temporada y durante algún tiempo se pensó que sería también el fin de la serie. Motivos suficientes para que este episodio se haya construido con la voluntad de culminar la historia dándole un digno broche. Lo consigue. Empieza haciendo un vertiginoso repaso-homenaje de lo ocurrido anteriormente, pero, sobre todo, pocas veces una serie se habrá permitido la chulería de matar a su protagonista y hacerlo de esa forma tan rotunda, marcando casi una visión sobre el mundo, la existencia, la vida y la muerte.

Sí, la serie mata a su protagonista cuando ya sabían que iba a haber continuación y, en consecuencia, -aunque aquí nunca ha sido problema tener personajes muertos- esa continuación, con Buffy regresando del “cielo”, no podrá ser igual. Será una curiosa continuación (haciendo algunos malabares con la verosimilitud) que no sólo consigue proporcionar continuidad a lo que parecía imposible, sino dar un golpe de timón y dirigir la nave de la serie por mares aún más profundos y adultos. Pero eso será otra historia y deberá ser contada en otro momento.

Mientras tanto, tenemos The Gift, el capítulo que bate todos los records de frases míticas para la posteridad. Empezando por la charla “británica” de Spike y Giles. “-No ha sido el discurso de San Crispín- murmura Spike ante la corta arenga de Buffy y Giles, que conoce perfectamente el referente shakespeareano, recita: “Somos pocos… pero bien avenidos”.  “Bien jodidos”- matiza Spike en su línea. 

La escena más emotiva para mí es el momento en que Spike acompaña a Buffy a coger armas a su casa. Se queda humildemente fuera, sabiendo que Willow hizo el hechizo para impedirle entrar, pero cuando Buffy le vuelve a invitar (“Pasa, Spike”), todo cambia entre ellos dos. Por una vez compañeros de armas y amigos, Spike se convierte en el único ser con quien Buffy trata de igual a igual, sin esconder la peligrosa realidad que les acecha. Son dos guerreros que combatirán juntos y que no se van a engañar. “Alguno de nosotros no lo conseguirá”- dice Buffy. “Siempre he sabido que moriría peleando”-responde Spike, quizás erróneamente convencido de que será él quien caiga. Buffy le pide que proteja a Dawn. “Hasta el fin del mundo- Es la entregada respuesta de Spike- Aunque sea esta noche.”

E inmediatamente después llega la confesión más conmovedora de Spike: “Sé que nunca me amarás. Sé que soy un monstruo, pero tú me tratas como un hombre.” Inolvidable y, por supuesto, no me había olvidado, pero sí de lo que sigue a esas palabras. Spike empieza “Y eso es…”. De pronto, sin embargo se detiene, medio sonríe y devuelve la conversación al tema más trivial de las armas. Ese gesto tímido de Spike, esa vacilación de dejar inconcluso lo que es evidente que quiere decir me conmueve. Quizás es el miedo o la vergüenza de exponer demasiado sus sentimientos, cuando ya los ha desnudado por completo, o quizás la delicadeza de no insistir ante Buffy, para no forzar una situación que sabe que ella no comparte. Spike está inconmensurable en este capítulo, portándose como un verdadero caballero andante. El más noble, valiente y enamorado caballero, que diría Drusilla. 

Lo confirma después, en la torre, cuando se lanza a defender a Dawn y se enfrenta al ataque inesperado de Doc, un demonio que le pregunta por qué está él defendiendo a los humanos. "Se lo prometí a una dama" es esta vez la respuesta.

Qué pena que nuestro caballero fracase. Probablemente no podía vencer. Enfrentados a un dios, desencadenado el Apocalipsis, sólo la sangre de la Llave (o de su hermana) podía frenar el caos. Las fuerzas desatadas eran demasiado  poderosas para que un simple híbrido pudiera controlarlas, pero quizás es otra de las cosas que Spike nunca se perdone. No haber salvado a Buffy “cuando importaba”. No haber sido más rápido, más fuerte, más listo… aunque lo sea las mil veces que revivirá luego la escena. (En algún sitio dije que Spike en este capítulo me recuerda a Lanzarote, el más perfecto caballero de la Tabla Redonda, espejo para todos los demás, el más arriesgado y famoso que, parecía predestinado a conseguir el Santo Grial. Sin embargo, Lanzarote fracasó, precisamente porque no “era puro”. Estaba dominado por el amor imposible hacia Ginebra y eso le imposibilitó para culminar la empresa que alcanzaron después otros caballeros más asépticos y anodinos).

En cualquier caso, me sigue más que sorprendiendo, emocionando que las únicas lágrimas que se derraman en la muerte de Buffy sean las desesperadas de Spike. Por supuesto, no quiero decir que los demás no lo sientan, sino que es Spike el primero que “siente” la inmensidad irreparable de su pérdida, el primero que comprende qué sin sentido queda su existencia y se ahoga en el dolor de la muerte. Mientras los demás permanecen en estado casi de shock, incapaces de asumir la terrible realidad, Spike se derrumba por completo, vencido por la amargura de esas lágrimas que brotan irreprimibles.

En la rememoración de citas míticas del episodio (y de la serie) queda la despedida de Buffy y Dawn. “Lo más difícil de este mundo es vivir en él” Es otra  frase que supera con mucho el mero consuelo al abandonar a los seres queridos. Por el contrario, recoge gran parte del drama de la cazadora. Solitaria dadora de muerte, como decía Spike en Fool for Love, llega un momento en que desea el descanso.

Debe fundirse a su esencia oscura, pero Buffy eligiendo morir en lugar de su hermana, consigue convertir su rendición en victoria. Es “el regalo”.  Se lo hace a Dawn, la salva y le da no sólo vida, sino también “realidad”, existencia humana de aquí en adelante. Pero en definitiva Buffy también sabe que ella está eligiendo la parte más fácil, la que, en el fondo de su ser, siempre ha añorado y que es ahora Dawn la que debe cargar con el peso insoportable de continuar la existencia, la culpa, la soledad… Por eso son sus palabras de consuelo, transidas de la fuerza de una revelación.

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