6X03 After Life









6X03 After Life


Written By: Jane Espenson
Directed By: David Solomon
Original on air UPN 09/10/2001



Resumen


Dawn ha llevado a Buffy a la casa Summers, ayudándola a asearse y tranquilizándola. Buffy parece afectada por cómo ha cambiado todo mientras ella no ha estado. Están todavía arriba cuando llega Spike, buscando angustiadamente a Dawn. Cuando el vampiro la ve bajas las escaleras y la reconoce asistimos a una de las escenas spuffys más bonitas y contenidas. Acompañándola protectoramente la toma de las manos y le pregunta dónde ha estado. Hace 147 días que la espera.

Entran los scoobies, alborotados por haber visto a Buffy en las calles, y en el tumulto Spike sale de la casa. Dawn pone orden en la excitada pandilla que parece aturdir a Buffy, afectada y silenciosa. Al salir de la casa, Xander y Anya encuentran a Spike llorando junto a uno de los árboles del jardín: el vampiro les echa en cara que no le hayan dicho nada de que iban a traerla, habiendo trabajado a su lado todo el verano. También les dice que la magia siempre pasa factura y se marcha.

Durante la noche, comienzan a suceder extraños sucesos paranormales, que se repiten con más gravedad durante el día, atacando a varios de los scoobies. La conclusión es obvia: Buffy no ha venido sola de regreso al mundo.

Al día siguiente Buffy acude a la cripta de Spike, una Buffy silenciosa, callada, triste. Él, avergonzado y afectado por no haber podido cumplir su promesa de proteger a Dawn frente a Glory le dice que todas las noches sueña que la salva.

Entretanto Willow y Tara consiguen por fin localizar el demonio que les está atacando, intentando quedarse en esta dimensión:  mientras está luchando con Buffy, lo hacen corpóreo para que la Cazadora pueda acabar con él.

Buffy por fin parece reaccionar, y da las gracias a sus amigos por haberla traído de vuelta desde el infierno. Pero no les dice la verdad.  Cuando sale de la Tienda de Magia, y se encuentra con Spike, se lo cuenta a él. La causa de su silencio y su tristeza no es el viaje desde el infierno, sino una tragedia: ella estaba en el cielo. Sus amigos la han arrancado de allí.





Comentario
 
por Ehiztari

La escena cumbre será, no cabe duda, el primer encuentro con Buffy, cómo la mira, cómo comprende sin palabras todo el horror de las horas anteriores, cómo se pone a curar sus heridas, cómo le toma la mano y se dispone a escucharla (-“¿Cuántos días han pasado?” /- “Ciento cuarenta y siete días ayer. Ciento cuarenta y ocho, hoy; pero hoy ya no cuenta, ¿no?”). El amor de Spike impregna cada gesto, cada mirada, cada palabra susurrada. En este momento de intimidad, la primera vez desde que se conocen, Buffy y Spike están más cerca que nunca uno de otra (y más cerca entre ellos de lo que estará Buffy de sus amigos en toda esta temporada). Es una escena mágica en que los sentimientos de Spike se transparentan. Hay tanto respeto, dedicación, generosidad... y amor en Spike. Buffy tiene en él el más fuerte baluarte, el enamorado más rendido, el amigo siempre dispuesto a apoyarla.  Quizás Buffy no está en condiciones ahora de apreciarlo, pero algo intuirá cuando ya en esta temporada, desde el principio, acude reiteradamente a Spike como el único ser que puede comprenderla.

La intimidad entre ambos en esta escena es truncada por la aparición de los scoobies (¡Nunca han molestado tanto) que provoca la marcha de Spike.

Spike se marcha, en silencio y enfadado, pero no va muy lejos. Se queda en el jardín, rumiando su desesperación, su miedo por Buffy, su rabia y su dolor. El enfrentamiento posterior con Xander es sólo el resultado esperable. Sobre todo, después de la increíblemente torpe, injustificada y ofensiva intervención de Xander (“Spike, ahora que Buffy ha vuelto, dejarás de molestarla con tu obsesión” O algo así. Más puntos negativos para el carpintero). Spike, -con lágrimas que me emocionan lo indecible-, lo empuja contra un árbol y desfoga su furia. Al principio pensamos que su protesta es porque los otros no le dijeron que pensaban resucitar a Buffy. Después comprendemos que su preocupación es otra de mucho más calado y culpa directamente de ello a Willow: Si hubiera traído “mal” a Buffy, habría tenido que deshacerse de ella y Spike afirma que él nunca lo hubiera permitido. Fuera lo que fuera que tuviera algo de Buffy, él no habría consentido que la dañaran. Es curioso que también Dawn, la otra postergada, hará un planteamiento semejante enfrentándose a Willow en el episodio siguiente. Seguro que es sólo una percepción mía,  pero me gusta elucubrar sobre una oposición entre Willow y Spike en esta temporada. Giles, Dawn y Spike han quedado al margen de los peligrosos conjuros de Willow, quizás porque los tres se habrían opuesto. De los tres, Spike es el único que sabe lo que es la muerte y es quien más enérgicamente protesta por la decisión de la bruja. “Las cosas de magia siempre tienen consecuencias.- advierte mientras se hunde en la noche.- ¡Siempre!” Sin duda tiene razón. Lo veremos en los capítulos siguientes.

Continúa la incorporación de Buffy a la vida normal, aunque con “efectos colaterales”. La historia del demonio incorpóreo (el “autoestopista”) de quien Buffy debe deshacerse con ayuda de Willow dibuja una trama bastante insustancial que está casi de sobra. Mejor que sea así de intrascendente, porque el centro de interés no es ése. Es mucho mejor que esa excusa deje paso al conflicto en el interior de los personajes. Buffy reservada, extraña, dejando ver durante todo el episodio que algo le pasa aunque lo desmienta continuamente ante todos.

Ante todos, no. El episodio continúa la línea anterior de intimidad que Buffy sólo puede encontrar en Spike y va a buscarlo a su cripta. Sin ningún motivo, mintiendo a sus amigos a los que dice que va a patrullar. Cuando se encuentran (después de la breve escena anterior en que Spike golpea el muro hiriéndose él también la mano), se produce otra escena memorable:  “Quiero que sepas que te salvé. No cuando importaba, pero las mil veces que lo he vivido siempre soy más rápido, más listo... Todas las noches te salvo”

El capítulo sigue con los ataques del demonio, la investigación de Willow, el combate contra  ese enemigo fantasmal, las constantes aseveraciones de Buffy sobre que se encuentra bien... Hasta llegar al final. Otro encuentro “casual” con Spike en el que Buffy le confiesa la verdad. Ha sido expulsada del cielo. Por sus amigos. “Ellos no pueden saberlo nunca. – reafirma después en una advertencia rotunda.- Nunca”

De esta escena me gusta, primero la sorpresa que supone esa afirmación.  (En su momento era lo que menos me esperaba). Me gusta también el detalle inicial, cuando Buffy dice que quiere estar sola y Spike se dispone inmediatamente a marcharse, aunque se detiene un poco confuso en la línea entre el sol y la sombra. (Como si ante el deseo de Buffy ni siquiera se hubiera dado cuenta de que es de día. Y su confusión es- me parece- una leve vacilación por el  choque entre el instinto de supervivencia  y la decisión de obedecerla). También me gusta la réplica de Buffy que demuestra que ha admitido definitivamente al vampiro en el territorio de su intimidad (“También puedo estar sola contigo”).

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