6X09 Smashed




6X09 Smashed


Written By: Drew Z. Greenberg

Directed By: Turi Meyer

Original on air UPN 20/11/2001

 

 


Resumen

por demonio


Buffy continúa obcecada en negar la atracción que siente por Spike, y manteniendo que nunca lo besará. En una discusión casual, Spike  descubre que el chip de la Iniciativa no le duele al golpear a Buffy. Una vez comprobado que el problema no está en él, su conclusión es clara: La Cazadora ha vuelto diferente del otro mundo.

Willow ha descubierto la manera de devolver a Amy a su aspecto humano, y consigue traerla de vuelta. No será buena idea porque la chica, no muy recomendable, arrastrará esa misma noche a Willow a cometer toda clase de excesos con la magia. En el Bronze, sin preocuparse en absoluto de las personas se dedican a hacerles trucos y cambios para divertirse. Entretanto Tara lleva a casa a Dawn tras haber pasado la tarde con ella y encontrando todo vacío, se queda junto a la muchacha toda la noche.

Spike sale al paso de Buffy en un callejón, a la salida de la tienda de magia. Deseoso de mostrarle lo que ha descubierto, la golpea sin sentir dolor. Luego le dice lo evidente: que ha vuelto mal. Buffy reacciona muy violentamente y los dos se enzarzan en una pelea brutal, de golpes y de palabras en un edificio abandonado. Buffy pasa de los puñetazos a comerse de nuevo a besos a Spike, lo empuja contra el muro, sube sobre él y le desabrocha los pantalones. Una lucha épica que terminará, de manera inesperada para ellos,  con la consumación de su primera noche de amor.


Comentario

por Ehiztari

Bueno, supongo que podemos hablar de Amy, la rata y de la noche loca de Willow, de guardias congelados y de la dulce Tara haciendo de niñera de Dawn, pero… no queremos hablar de eso, ¿verdad?
Smashed será siempre el capítulo del superpolvo. Para mí y supongo que para todos vosotros. El momento en que Spike y Buffy confluyen irremediablemente a caer uno en brazos del otro. Más bien una tirándose al otro. Cuestión no baladí, porque, por una parte, subraya la capacidad de iniciativa erótica femenina y, por otra, demuestra que Spike – muerto de amor y de deseo durante dos temporadas- ha mantenido un comportamiento impecable sin convertirse en el acosador que quizá sería de esperar, sobre todo después de la racha de calentones que le estaba dando la niña en los últimos episodios.

A mí sólo me interesan las escenas de Spike. Incluso las que tiene con el Trío (cuarteto, si sumamos a Boba the Fett) ¡Es de antología la mirada atravesada que dedica a Andrew y Jonathan mientras espera los resultados del análisis de Warren y los dos “frikipringados” entretienen la tensa espera hablándole de series británicas en DVD! No pude evitar comparar con los deliciosos tiempos muertos que tenía el vampiro de charla con Joyce. O con el buen rollito con que luego tolerará a Andrew en la séptima. En fin.

En cualquier caso, la crème son las escenas con Buffy. Es decir, la pasión imparable de la pareja rompiendo todas las barreras. Especialmente por parte de Buffy, porque como se ha dicho aquí alguna vez, Spike parecía ya resignado a no ser nunca otra cosa que el compañero de pelea o el saco de los golpes. Por mucho que Spike le recrimine al principio del capítulo que se han besado y que no puede seguir ignorándole, la indiferencia -más o menos fingida- de Buffy, destruye de nuevo todos los anteriores avances. (Avances también relativos, porque sólo había sido el desahogo al “abandono” de Giles.) Pero Spike descubre que puede hacer daño a Buffy y eso cambia radicalmente la situación. Hecho que se presta a todo tipo de lecturas, todas bastante dramáticas y oscuras, me temo: Por una parte, Spike entrevé un resquicio para reubicar su relación sobre unas bases de igualdad (igualdad en la violencia), lo que, aunque no muy alentador, al menos significa un pequeño respiro para el vampiro que reivindica su derecho si no a ser amado, al menos a ser temido y reconocido como una peligrosa criatura de la noche, un asesino.

Y por su parte, Buffy reacciona por miedo. Por miedo golpea a Spike en esa pelea sin tregua y por miedo, casi por necesidad de hacerle callar, le besa. Y si le besa para no tener que oírle corroborar su mayor temor (que ella ha vuelto “mal”, que es menos humana), es por pura desesperación, por angustia vital por lo que creo que se lo folla. (Y el crudo término me parece que es el único adecuado en esta situación).

En consecuencia, Spike y Buffy se unen como en una explosión telúrica, como dos fuerzas enemigas chocando y arrasando con todo a su paso. El acto de amor se convierte en un acto de violencia y destrucción, en medio de un mundo en caos que se derrumba, en ese edificio en ruinas que cae al ímpetu de su pasión, metáfora no sólo de su amor destructivo sino también de sus vidas devastadas. Terrible y hermoso. Épico. Subrayado por la música grandiosa, la ausencia de palabras, los ruidos amortiguados y los escombros derrumbándose a su alrededor, mientras ellos continúan su abrazo inmisericorde. Mítico, en el sentido primigenio de la palabra, porque –igual soy muy exagerada- pero a mí el amor de Buffy y Spike me recuerda al de esas diosas terribles y omnipotentes y su consorte masculino, opuestos y complementarios.

Me doy cuenta de que he utilizado la palabra “amor” y no me arrepiento, sea eso lo que sea en su caso. Amor poderoso y cruel. Duele y destruye. A veces perverso, a veces entregado. Siempre irrefrenable. Un amor totalmente distinto al que Buffy creyó sentir por Riley (y no digamos, Parker), o el que unió a Spike a Dru. Y, se quiera admitir o no, también por completo distinto al de Buffy y Angel. Es canónico que el de Buffy y Angel es el amor ideal (en su doble sentido), pero el de Buffy y Spike es mucho más visceral, más irreprimible. A mí me parece más de verdad. No sé si más fuerte, pero sí más complejo y “real”. Más de todo: más apasionado, más malvado, más lleno de miseria y de generosidad… Amo a Spike y a Buffy por amarse así.
Y otra cosa que me gusta de ese amor es que en ninguno de los dos se trata de un primer amor, sino que ambos vienen de historias anteriores que les han marcado y les han roto. Ninguno de los dos puede creerse ya sueños ilusorios, pero se encuentran con su pasado, su dolor, sus rencores y sus muchos defectos para construir sobre esas ruinas una unión maravillosa. Los cimientos son tan frágiles que el edificio se les tiene que caer por fuerza, pero ellos volverán a elevarlo hasta conseguir algo mágico, aunque les lleve tiempo, lágrimas, decepciones, sufrimiento, soledad, locura y muerte. Esa es la triste materia de su amor, pero al final lo convertirán en pura luz. Efulgente.


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