6X10 Wrecked

6X10 Wrecked



Written By: Marti Noxon

Directed By: David Solomon

Original on air UPN 27/11/2001


 


Resumen


por demonio


Buffy y Spike despiertan desnudos y llenos de cardenales en el edificio abandonado, que se ha derrumbado durante la noche. La Cazadora, arisca y de nuevo encerrada en la negación de lo que siente, Spike provocativo e impertinente, acaban discutiendo de nuevo. Ella le golpea y se marcha, amenazándolo si le cuenta a alguien lo que ha ocurrido.

Buffy regresa a casa, agotada y sin poderse ni sentar sin dolor. Se da cuenta de que también Willow ha estado fuera toda la noche, y han dejado sola a Dawn. Suerte que estaba tara, que sigue en la casa. Buffy da evasivas a sus preguntas, y cuando regresan Willow y Amy la cara de Tara es digna de ver. La bruja pelirroja tiene sus propios problemas, se encuentra agotada y vacía de poder tras una noche de excesos mágicos.

Lejos de intentar frenarse, sale de nuevo con Amy a casa de Rack, un camello de magia negra que proporciona chutes muy fuertes de poder. Mundos extraños y pesadillas donde Willow pierde la conciencia del tiempo y del espacio.  Es misma noche acude a ese sitio una vez más, en compañía de Dawn. La  trata muy mal y la pone en grave peligro cuando un demonio atraído por la magia las ataca, e intentando escapar en un coche Willow lo hace chocar..

Entretanto Buffy ha ido en busca de un agotado, dormido (y gloriosamente desnudo) Spike, que la acompaña en la busca de Dawn. Spike le dice que ese Rack es mala cosa, y recorre las calles con una Cazadora que lo trata mal y se porta mezquinamente con él mientras intenta distinguir la entrada al tugurio de magia con sus sentidos de vampiro.

Al final encuentran a las dos jóvenes, Dawn con un brazo roto se marcha con Spike al hospital. Buffy se queda con Willow, que derrumbándose le pide ayuda: está enganchada a la magia y no consigue salir.




Comentario

por Ehiztari


Pues este capítulo, para mí, tiene dos escenas: la segunda (la primera es la de Tom y Jerry despertando en el sofá a Dawn y Tara) y la última.

La segunda escena es “el día después” y sólo por ver la cara de terror de Buffy merece la pena. Debo de ser muy mala, pero me encanta lo asustada y enfadada que está. Y seguramente voy a decir una herejía que me haréis expiar largamente, pero en esta escena me gusta más Buffy que Spike. Buffy, la controladora y endurecida, que descubre que ha perdido por completo el control e intenta recomponer su apariencia (“¿Dónde está mi zapato? ¡Necesito mi zapato!”) al tiempo que su conveniente imagen de sí misma, vistiéndose con nerviosismo, mientras lo que ya no tiene vuelta atrás le mira, sardónico y desnudo, disfrutando del cambio de papeles. Sin embargo Spike me resulta excesivamente achulado en esta escena. Claro que todo se lo perdono cuando se abrocha de esa manera enérgica su cinturón y vuelve a ser el chico malo dolido por el enésimo desprecio de su nueva amante.

La última escena se sitúa tras el síndrome de abstinencia de Willow. Después de esa conversación entre las dos amigas en que Will se derrumba y le cuenta a Buffy que no puede dominar su dependencia y Buffy, que se sabe también derrumbada, calla. Después de las imágenes de Willow agitándose sudorosa en la cama, en claro paralelismo, tenemos otra imagen también sin palabras en que Buffy sentada en su cama mira con miedo en la oscuridad preguntándose si servirán de algo el crucifijo que aferra en sus manos o las ristras de ajos que decoran todas sus ventanas. ¡Pobre Buffy! Todos sabemos que no. Los ajos y las cruces quizás puedan detener a Spike, pero no podrán pararla a ella misma.

Y casi me olvido de la otra escena, en el callejón, cuando Buffy insiste (¿a quién quiere convencer?) en que la noche pasada ha sido sólo una equivocación que no volverá a repetirse y Spike, enfadado, replica que ha sido una “bloody revelation”.

El resto, no me importa demasiado. Willow no llega a emocionarme, quizás porque me resulta muy estúpida su dependencia de Amy (a la que claramente odio) y me parece que traspasa demasiadas barreras de modo brusco e injustificado (la pérdida de Tara ha quedado ya un tanto lejos como para que sea el detonante). Willow ha perdido el encanto ingenuo de las primeras temporadas y cuanto más bruja poderosa se hace, menos me interesa. Rack es un tipo bastante repulsivo, pero del todo intrascendente. No consigue transmitirme sensación de peligro, manipulación, ni nada por el estilo. Es sólo un camello que comercia con la dependencia de sus víctimas. Dawn es una chiquilla sola que intenta ser valiente y sensata en un mundo donde los “adultos” están más perdidos que ella. Junto con Anya y Xander representan las escasas dosis de sentido común en este capítulo. Dawn será la víctima. Anya y Xander actúan como espectadores que juzgan, sin implicarse, los errores que contemplan (la dependencia de Willow de la magia y, aunque ellos no lo saben, la dependencia de Buffy del sexo con Spike). Los tres (Anya, Xander y Dawn) tienen escasos minutos y escasa importancia y, por ello,  casi desaparecen entre el resto de este capítulo que inicia el descenso a la confusión de las otras protagonistas. Bastante triste en general, aunque la situación aún tiene mucho que empeorar.

Y otro detallito que también me gusta: Buffy y Spike, buscando a Dawn. Discuten, rezongan, pero van uno al lado del otro, como papá y mamá buscando a su niña. Cuando la encuentran, mientras Buffy se enfrenta al demonio (y después a Willow), Spike, con solicitud, cariño y naturalidad, se encarga de Dawn. Vuelve a ser la figura masculina protectora que necesita la adolescente.


1 498
2 486