6X13 Dead Things

6X13 Dead Things



Written By: Steven S. DeKnight

Directed By: James A. Contner

Original on air UPN 05/02/2002


 


Resumen


por demonio


Debatiéndose entre la atracción irreprimible que siente por Spike y una extraña conciencia de que no está bien enamorarse de él que cada vez la afecta más, Buffy sufre un terrible ataque por parte del Trío:  le hacen creer que ha matado a una chica, la novia de Warren.  Un magnífico capítulo donde vemos a Buffy más desesperada que nunca por cómo se siente, lo loca que está por Spike, cómo él intenta arrastrarla a las sombras, cómo ella lo acoge en su cama, sueña con él, sueña que lo mata, la vemos entregarse a él completamente y seguir negando que lo quiere. De antología la escena de sexo del balcón del Bronze, con Spike susurrándole al oído mientras se lo hace.

Buffy se niega también a aceptar la ayuda de Spike, no confía en él, no quiere confiar en él porque sabe que es un monstruo.  Peleando con él porque quiere entregarse a la policía, en la terrible escena del callejón Buffy toca fondo como persona propinándole una brutal paliza a un Spike que al principio no se quiere defender por entretenerla y que no se entregue, pero que luego simplemente no puede. Buffy revolviéndose contra el que más quiere: Spike.

Aterrada por lo que ha hecho, porque no quiere estar en el mundo, porque teme haber vuelto menos humana de lo que era, porque siente que está utilizando a Spike, termina confesándose con Tara en una triste escena final del capítulo.




Comentario

por Ehiztari


¡Lo que hace ver las cosas dos veces (o tres o cuatro)! Yo siempre había pensado que este capítulo era el que planteaba una disyuntiva moral: Buffy, que cree haber matado a Katrina, se entrega a la policía, en una decisión que no será compartida por sus seres más cercanos, Spike y Dawn. Se presentaría, la contraposición entre la responsabilidad de los propios actos que pasa por asumir el castigo, la opción de Buffy, y la solución más fácil, la de Spike, consistente en ocultar las pruebas incriminatorias y continuar adelante.

Bueno, pues esta vez he pensado que en realidad, el centro temático de este capítulo iba de otra cosa. Una decisión moral de Buffy, sí, pero no ésa, sino otra: su decisión al enfrentarse al amor de Spike. Ese amor que la arrastra a la oscuridad, que la obliga a “hacer cosas” de las que se avergüenza, que no puede parar,...y, que empieza a pensar que es algo más que un entretenimiento pasajero y sin consecuencias. A pesar de escenas tan terribles como la del callejón, este capítulo me parece un impresionante paso hacia la afirmación de ese amor.  Porque este capítulo significa que Buffy abre los ojos a la realidad, aunque no le gusta, aunque siente vértigo ante esa relación que se está abriendo paso incluso a su pesar y aunque la avergüenza y querría arrancarla de sí.

Hasta ahora Buffy se ha estado diciendo que su relación con Spike era algo episódico y transitorio, y que además era malo. En este episodio yo creo que comprende que no es tan intrascendente como le gustaría y además, a diferencia de Willow, debe reconocer que ella no ha podido “desengancharse de su adicción”; así que acude a Tara para buscar desesperadamente una explicación externa, el hechizo, la resucitación, algo que no sea ella, que no le obligue a plantar cara a la realidad y asumir que es ella la que se ha entregado a Spike. La compasiva y humana respuesta de Tara (“Está bien si lo amas. Si no lo amas también está bien”), sin embargo, a Buffy no la tranquiliza. Al contrario, la obliga a asumir su responsabilidad y a plantearse la verdadera naturaleza de su relación. “Lo has pasado muy mal. Es normal que estés...”- empieza Tara y Buffy, con lágrimas en los ojos, termina la frase: “¿Usándolo?”

Difícil encontrar una interpretación más intensa de Sarah M. Gellar y difícil encontrar una frase más significativa. Demuestra que la cazadora es perfectamente consciente de que lo que hace no está bien. Pero no por entregarse al sexo con Spike (como parece que ha estado pensando), sino por utilizarlo a él. Me conmueve Buffy ahí y, la respeto mucho por ello. Es una de las veces, que tiene un comportamiento más humano y una de las pocas en que, en cierta manera, exterioriza su preocupación por Spike.

Buffy ha tomado conciencia de la fuerza de ese amor y ha querido rechazarlo, expulsarlo de sí, igual que indica a Spike que debe hacer él (“¿Crees que no lo he intentando?” / “¡Inténtalo más fuerte!”) , pero Spike ya lo ha asumido. Spike sabe que es amor. Y además luchará por ella. Spike, como sabremos después, ama de forma absoluta, más allá del bien y del mal. Por eso no puede admitir perderla porque ella quiera entregarse a la policía. Spike se lo quiere impedir y Buffy desfoga en él (como el propio Spike le invita a hacer) su ira, su miedo, su frustración. “Siempre se hace daño a quien más se ama”- es el comentario del vampiro. Una frase que en otras ocasiones me había parecido enigmática y con escaso sentido. Esta vez he pensado que, al contrario, es una clave más de la relación entre los dos amantes: Spike percibe todos los sentimientos de la cazadora. Entiende toda su confusión y su terror y comprende que, por eso, le golpea. Y quizás, además, quiere darle una consoladora explicación para su brutal acción.  Creo que Spike lo dice porque entiende que la saña de Buffy golpeándole es porque empieza a darse cuenta de que lo quiere.

Aunque ella haya intentado encerrarse en la esterilidad afectiva, se da cuenta de que ese amante “conveniente” al que creía despreciar no es “una cosa” utilizable sin mayores implicaciones. Buffy está volviendo a amar. Seguramente más de lo que había amado a Riley. Acercándose a lo que fue el amor por Angel, pero con peligrosas similitudes y diferencias con él. Buffy vuelve a encontrarse enredada en el amor hacia un vampiro (dolor garantizado), pero, a diferencia de Angel, esta vez es un vampiro sin alma (“todo lo que siempre he odiado. Lo que he combatido toda mi vida”). Buffy está aterrada. No puede perdonarse, no quiere que Tara la perdone, no quiere que Spike la quiera... Y sin embargo,...

Todo demasiado intenso en este magnífico capítulo. Tan bueno que, además de las que se centran en los dos personajes principales, hay un montón de escenas interesantes como la dramática escena de la muerte de Katrina, después de que la pobre chica les grite a Warren y sus dos estúpidos compañeros, que sus jueguecitos son claramente una violación. – Pobre Katrina, una mujer de cuerpo entero, con las ideas muy claras que paga tan caro el error de relacionarse con el despreciable Warren- Me parece también impresionante, la escena posterior entre los Tres, tomando conciencia de lo terrible de sus actos. Jonathan, como siempre, asumirá la voz de la conciencia y recogerá los restos de dignidad que les queden, pero Warren acaba imponiendo despóticamente su autoridad. Muy bien interpretada esta escena por los actores secundarios y “graciosillos” que dan una gran intensidad y dramatismo al momento. Sin olvidar la poética escena en el cementerio cuando Buffy se acerca a la cripta de Spike y él la presiente. O las imágenes de la confusión que lleva a creer a Buffy que es ella quien ha matado a Katrina.  (Por cierto, en sus alucinaciones, al tiempo que supuestamente mata a Katrina, Buffy estaca a Spike. ¿Eso significa que entre los peores temores de Buffy está hacer daño a Spike? ¿Se relaciona con el tema recurrente de la confianza? Spike le pregunta a Buffy si confía en él cuando le propone usar las esposas y ella dice que nunca, pero en esa pesadilla, parece ser Buffy quien tenga motivos para desconfiar de ella misma, mientras es Spike quien corre el riesgo de ser su víctima. (También es Spike el esposado en su sueño, mientras que en la cripta lo era Buffy).

Con todo hay un par de cosillas que no me gustan y que, como aunque son unas tonterías, me molestan mucho, voy a citarlas: En primer lugar, la escena de la alfombra. No por su contenido que resulta tan gratificante (“¿Estamos teniendo una conversación?”), sino por lo estática y absurda que resulta con ambos supuestamente desnudos bajo la alfombra. La situación dificulta especialmente la interpretación y, por ejemplo, se nota que a James Marsters le cuesta no besar o acariciar a su compañera como está claro que pedía la situación, pero seguramente el guión lo prohibía taxativamente. La segunda cosa que me molesta también tiene como víctima a Spike. Es cuando él, afirma con impresionante aplomo que “se ha encargado” del problema Katrina y justo entonces se oye la voz de un policía diciendo que han encontrado el cuerpo en el río. Spike pone una cara que es un poema, pero realmente lo inapropiado creo que es resolver de esa manera –no sé si supuestamente graciosa- una escena intensamente dramática y casi convertir al héroe en un idiota.


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