6X16 Hells Bells









6X16 Hell's Bells


Written By: Rebecca Rand Kirshner
Directed By: David Solomon
Original on air UPN 05/03/2002



Resumen


El día ha llegado, Xander y Anya van a casarse al fin. Todo está preparado, los invitados han llegado, Anya tiene su vestido blanco y la ceremonia va a comenzar...pero un demonio vengativo hará que las cosas terminen por otro camino muy diferente, terrible para la joven. Hace creer a Xander que es él mismo venido de su  horrible futuro, llevando una vida muy infeliz con una insoportable Anya y dos hijos repugnantes, y él hundido y sin haber triunfado en nada. Xander se angustia tanto que se marcha, dejando a Anya plantada en el altar.

Un capítulo con algunas cosas cómicas pero muy triste. Hay una de las escenas más deliciosas de Spike y Buffy, cuando se encuentran en la sala. Ella con su espantoso versito verde de dama de honor, él que ha ido a la fiesta acompañado de una chica cualquiera que ha encontrado para darle celos como un crío de trece años. Se comportan los dos como dos pobrines que se comen con los ojos, Buffy reconoce que sí, funciona lo de darle celos, y él ¡pobre! se apresura a disculparse... están deliciosos de verdad. Y enamorados hasta los ojos. La relación entre ellos podría haber evolucionado o seguido perfectamente desde ahí pero... por desgracia veremos que no será así. Bueno, ya sabíamos que muchos guionistas pacatos y el mismo creador de la serie siempre estuvieron contra el spuffy. De manera  bastante incongruente la cosa tira por caminos muy distintos en los siguientes capítulos.





Comentario
 
por Ehiztari

El capítulo empieza con una escena clásica de terror: tormenta, rayos, primeros planos de Willow y Buffy aterradas mirando  algo “repugnante”: “Mira esos brazos”- susurra Will… Son sus vestidos de damas de honor. “Radiactivos”-dirá después Buffy a Spike. Y es esa la primera carcajada.

Luego continúa la sátira costumbrista: la familia Harris, más penosa aún que las extravagantes “gentes del circo” de la novia, la escena en que Buffy aprieta la faja del novio (X-“Ya no me queda bien. Cuando me la probé, estaba bien…” B–Te quedará… - Y lo consigue- ¡Fuerza de cazadora!” X.-”Sí. Estaba pensando dejar el oxígeno, es adictivo”), la complicidad de Willow y Tara mientras visten a la novia; las constantes inconveniencias y groserías del impresentable padre de Xander (A Buffy: "¿Qué tal si tú y yo nos vamos al cuarto de atrás y te enseño...” /B.- Acabe esa frase y le garantizo que no tendrá nada que enseñarme”); Dawn confraternizando con otro freak jovencito tan“adolescente” como ella… Todo tan cómico, de un humor un tanto ácido, pero francamente divertido y de pronto… las risas dejan de tener ninguna gracia, comprendemos que vamos derechos hacia el desastre y asistimos a lo inevitable. El ritual de la tragedia se impone y nos deja un imborrable rictus de tristeza sin que lo absurdo de las situaciones anteriores consiga aliviarlo, sino, al contrario, haciéndolo aún más amargo.

Las visiones que del supuesto futuro contempla Xander le convencen de que casarse con Anya es un error y comete su enésima estupidez, disfrazada esta vez de amor por Anya, pero de una cobardía tan cruel que ella no podrá reponerse. El final, Xander, solo en la destartalada habitación de un hotel y Anya mirando con sus ojos cansados ya de llorar a d´Hoffryn que le dice que le pasa por haberse dejado domesticar y que por qué no vuelve a hacer lo que mejor sabe, es por una parte desolador y por otra amenazante. Buffy había creído que era el final del túnel y ahora comprende que en realidad es sólo otro tren destinado al descarrilamiento. Pero no sólo, la tormenta que ha llenado todo este capítulo, sólo ha hecho una pequeña pausa para descargar a partir de ahora con mayor furia.

Y también quiero recordar otra serie de cuestiones: la surrealista situación de Buffy entreteniendo con malabares y simpatía a los mosqueados invitados (Cuando pregunta si hay alguien de fuera de Sunnydale, Clem, sonriente y encantador, es el único que levanta la mano con entusiasmo. Qué majo).

Me encantan los votos que prepara Anya, con su diatriba sobre que no piensa obedecer a su marido porque eso es retrógrado y misógino y su promesa de ser su diversión sexual y de protegerlo como si fuera un sucio cachorrito abandonado. Inconveniente, surrealista y enternecedor como la propia Anya.

Cuando Buffy y Xander acaban con el malvado “hombre del futuro” que en realidad era un “hombre” víctima de la venganza de Anyanka, a pesar de su aspecto... ¿no han matado a un humano? (O al menos a alguien que lo fue). Y por cierto, me parece uno de los comentarios más ácidos del episodio la confusión de Willow diciendo que si no era de esperar un pluf que hiciera desaparecer el cadáver o si no sería conveniente taparlo con unas flores. Will recoge la preocupación por no deslucir la ceremonia (¡a buenas horas!), un detalle práctico que prescinde de todo otro tipo de consideraciones.

Muy sintomático que en el futuro que Xander cree atisbar, Buffy está muerta, pero su " amistad" por ella sigue siendo la sombra que se interpone en su matrimonio, los celos y la infidelidad son las otras causas de su desdicha. Si como parece evidente, el personaje que manipula a Xander juega con sus temores, nos hacen sospechar de sus verdaderos sentimientos hacia Anya. Sinceramente creo que la ama, pero no lo suficietne para superar su cobardía, el amor soterrado por Buffy y el peso de su familia castrante. Esos temores no los trae de fuera el hombrecillo del paraguas. Estaban en su interior. Lo confirma el hecho de que, después de saber que las visiones eran mentira, mantenga su decisión y le diga a Anya que él ya tenía esos temores "desde antes". Entonces, cacho de..., ¿por qué le pediste que se casara contigo? Y francamente muy bonito que encima argumente que la abandona por no hacerla desgraciada. La guinda. (Que igual es cierto, pero podía tener la decencia de callarse la boquita)

Impresionante Anya avanzando sola y con lágrimas en los ojos a los acordes del himno nupcial. Escena candidata a una de las imágenes de la temporada.

Y Spike aparece muy poquito, pero su breve escena con Buffy es un prodigio de interpretación, de matices, de dulzura, de incongruencia, de delicadeza…

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