6X17 Normal Again


6X17 Normal Again


Written By: Diego Gutierrez

Directed By: Rick Rosenthal

Original on air UPN 12/03/2002


 


Resumen


por demonio


A causa del veneno de un demonio enviado por el Trío, Buffy comienza a sufrir vívidas alucinaciones que la llevan a dudar de si el mundo en el que vive es real, o sólo el fruto de los sueños de una mente enferma. La mente de una chica recluida en un centro psiquiátrico desde hace años. ¿Por  qué mundo se decidirá Buffy?

Atrapada en la pesadilla del veneno, Buffy se debatirá durante todo el episodio en la incertidumbre más espantosa, llegando incluso a sucumbir a las voces del otro lado y atacando a su amigos para "curarse".

Un capítulo desasosegante y aterrador, un tema muy manido en la CIFI pero creo que nunca en esta serie, y que levanta pasiones encontradas: hay a quien le fascina el episodio, y quien lo odia. Personalmente no me gusta que me intenten tomar el pelo como si nunca me hubiera leído un libro en la vida, y el enfoque sí que parece destinado a reírse de los espectadores. Está meditadamente en exceso ambiguo ese equilibrio entre los dos mundos, y habrá quien haya tenido hasta dudas de que toda la serie era un sueño de una chica perturbada encerrada en un hospital psiquiátrico. Así que prefiero verlo como un episodio de realidades alternativas o hechizo, como otros de la serie donde nunca hemos dudado nadie de dónde estaba la "realidad" y disfrutarlo así porque es un buen capítulo formalmente hablando.

Cosas a reseñar: que el doctor que atiende a Buffy en el otro lado, le habla de la mejoría del pasado verano (coincidiendo con cuando muere al final de la quinta temporada) y que en este episodio Spike dice en voz alta a Xander que Buffy lo ha convertido en su esclavo sexual y el chico no le hace caso, y a su vez Buffy dice a Dawn que se está acostando con Spike y la muchacha ni se entera.
También destacable el monólogo que le dedica un Spike preocupado a su modo por la cordura de Buffy: sabe que si simplemente se dedicara a vivir, y reconociera que está con él ante los demás se sentiría mejor, pero ella prefiere seguir torturándose y negándose lo que más desea, y lo que más necesita.




Comentario

por Ehiztari


Desde mi punto de vista, estamos ante el capítulo más original y rompedor de ambas series. Quizás no el mejor, desde luego no el más emotivo o emocionante, probablemente uno de los más desasosegante, y, sin duda, el más audaz porque se atreve a cuestionar todo el universo que se ha ido creando a lo largo años y años. Todo fuera de un plumazo. O al menos la sensación de que todo el complejo edificio levantado puede ser sólo un castillo de naipes que se derrumba ante la mirada atónita e impotente del espectador. Y que encima, el espectador se quede con cara de tonto, con la inevitable zozobra de que le han engañado durante tanto tiempo. “¿Qué pasa, creíais que todo esto era cierto?”– parece que nos dice Normal again. En palabras de Buffy, ¿qué es más verosímil, una pobre enferma en una institución psiquiátrica o una heroína con superpoderes que se enfrenta cada día a vampiros y todo tipo de monstruos? ¡Por favor!

Reitero que me parece el capítulo más innovador y revolucionario, pero no sólo de BTVS. Pocas veces en la televisión (ni en otras artes narrativas) se ha llegado tan lejos jugando con la propia ficción y con la construcción de la historia donde todo encaja como un perfecto mecanismo de relojería para sumergirnos en una paradoja de imposible solución.

En realidad, la base argumental de la historia no es nada nuevo. Tiene milenios de existencia y arranca del refinado y antiguo cuento de Chiang Tzu "El hombre que soñó": Un hombre soñó que era una mariposa. Cuando despertó no sabía si era un hombre que había soñado ser mariposa, o una mariposa que soñaba ser hombre. Con pequeñas variantes, está también en La vida es sueño y en algún cuento de Las mil y una noches. (El del mendigo al que el califa da un bebedizo para hacerle creer que es un príncipe y, al despertar no sabe si es un mendigo que ha soñado ser rey o un rey que sueña ser mendigo). La confusión se acentúa por la diabólica idea de los guionistas de hacer que la escena final del episodio sea la del médico diciendo “la hemos perdido para siempre”, lo que refuerza la idea de que es ésta historia la que actúa como marco en que se inserta la otra y por tanto desmiente la veracidad de todo el resto de la serie.

Como es imposible de resolver, cada espectador es muy libre de decidir qué quiere creer. En cualquier caso si yo opto por seguir creyendo que Buffy es la Elegida, ésa es mi opción personal. La contraria es también perfectamente asumible y los guionistas de Buffy- que son seres tan malvados como los que aparecen en la serie- parecen complacerse en apostar por deshacer todo el edificio construido a lo largo de seis temporadas, haciendo que la última escena –la que parece, por tanto, ser el marco “real” de lo ocurrido- sea el médico diciendo: “La hemos perdido para siempre”. Ese final parece rubricar que Buffy está en un psiquiátrico y que todo lo demás son productos de su mente enferma.

O sea, que Normal again, no hace sino volver al mismo juego constante de la sorpresa y la ambigüedad, aunque de una forma mucho más drástica. Con este episodio nos situamos a otro nivel. Pero por otra parte, el episodio que lo cuestiona todo sigue también avanzando en el arco argumental: regresa Xander de su no-boda y da sus peregrinas explicaciones de qué ha hecho al tiempo que pregunta por Anya; reaparece Tara; Dawn ahonda su incomunicación con Buffy; Spike insiste en que Buffy debe afrontar sus sentimientos y dejar de ocultarlos (corta pero intensa escena, con brillante interpretación de James Marsters. Es un momento clave para la decisión de Buffy de no tomar el antídoto. Curioso que Spike, personaje del mundo de Sunnydale, la impulse a huir hacia la otra realidad de una vida anodina, igual que serán las palabras de Joyce, situada en esa otra realidad, la que la inclinen a optar por sus amigos de Sunnydale); se sigue ahondando en la frustración de los amantes tras la ruptura: a la desorientación existencial de Buffy se une la de Spike, murmurando ante Xander su resquemor o escapándosele ese detalle de pedir que le pongan a Buffy hielo en la nuca porque "a ella le gusta"...

Y antes de acabar, es de justicia mencionar la gran interpretación de Sarah M. Gellar en uno de esos papeles bombón lleno de dramatismo y desgarro por los que una actriz mataría. Aunque la televisión no es un medio muy valorado, no creo que tenga en cine oportunidades de volver lucirse como en ésta que le ha brindado Whedon.


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