7X04 Help








7X04 Help


Written By: Rebecca Rand Kirshner
Directed By: Rick Rosenthal
Original on air UPN 15/10/2002



Resumen


Cassie, estudiante del instituto de Sunnydale, acude a Buffy como consejera y le dice que va a morir muy pronto. Buffy al principio investiga pensando que la joven tiene deseos de suicidio, pero pronto se convence de que hay algo más. Una secta de adoradores de demonios la captura, y Buffy va en su ayuda.

Entretanto ha bajado a ver a Spike, a preguntarle si sabe algo, encontrando al pobre vampiro sumido en la depresión y totalmente ido: no piensa más que que es un hombre malo y que él ha hecho daño a la chica.  Pero acude al lado de Buffy mientras esta lucha con el demonio, salvando a la joven

Cuando ya parece que todo ha terminado es cuando nos damos cuenta de que la joven Cassie tenía razón: muere por causa natural sin que Buffy pueda hacer nada por ella.





Comentario

por Ehiztari

Qué haces cuando sabes que no puedes ayudar?- se pregunta Buffy al finalizar el episodio, tras la muerte de Cassie. Dawn, con lágrimas en los ojos intenta aferrarse al consuelo de que Buffy lo intentó, de que ella, Dawn, descubrió una amiga, de que Cassie encontró personas que lucharon por ella…

Buffy calla y en su silencio impotente yo veo uno de los momentos en que esta serie –“adolescente, intrascendente y fantasiosa”- demuestra a qué niveles de madurez ha llegado. Buffy nos sitúa ante el frágil destino humano, se enfrenta a la muerte, una muerte por una cardiopatía congénita, nada sobrenatural, una muerte injusta –como probablemente todas- que trunca una vida juvenil llena de propósitos incumplidos y ante eso nada puede la cazadora. No hay superpoderes que nos salven del tiempo, del olvido o de la muerte. Sólo queda guardar silencio y volver al trabajo al día siguiente, como hace Buffy.

Es un capítulo triste, verdadero, duro. Y bastante extraño. Extraño por cómo bascula hacia lo real, -la trama sobrenatural y el monstruo de la semana quedan reducidos a su mínima expresión- y extraño por su forma, sin apenas acción, con mucho diálogo, episodios inconexos y aparentemente intrascendentes… Es curioso cómo el episodio se demora en presentar una situación confusa, dispersa en mil direcciones de las que no acabamos de saber cuál será la definitiva, entretejiendo hilos tan distintos como la integración de Willow en el grupo ante las reticencias de los otros, las conversaciones con Wood, el primer día de trabajo de Buffy como consejera y su peculiar tarea lidiando con la insegura pero peleona Amanda, el supuesto gay que parecía tonto y sólo quería ligarse a la nueva consejera, la alumna con serios problemas de convivencia con su absorbente hermana mayor (Dawn), el otro embaucador que pretendía escapar de Biología… hasta la chica desmotivada que sabe que va a morir el viernes. La serie vuelve a jugar al despiste y con ese inicio ligero, casi cómico, hacemos unas risas mientras pensamos que esas charlas que ocupan sin ninguna otra acción todo el primer acto, son sólo detalles intrascendentes y simpáticos, apenas meras notas de ambientación. De repente, como en un día de tormenta, el cielo se encapota. Buffy conoce la premonición del trágico destino de Cassie y los diversos personajes y tramas diseminados como al descuido acaban adquiriendo nuevo sentido: Dawn intima con Cassie; a Amanda la dejamos aparcada de momento, pero regresará; Willow recupera su puesto de mando frente a la investigación informática, y Peter, el impresentable escaqueado de Biología, acabará siendo el gilipollas jefe de los malvados más patéticos desde el Trío.

Pero no acaba ahí la cosa: en este capítulo tan desconcertante sigue aún el juego de pistas falsas y el descarte de sospechosos: el padre alcohólico de Cassie no la maltrata, Mike, su amigo no está tan despechado como para atacarla. Cuando descubrimos la secta de estudiantes asesinos, Buffy desbaratará sus planes. Cuando creemos todo resuelto, aparece el demonio. Cuando lo vencen, casi son víctimas de las trampas de boy scouts preparadas previamente por los estudiantes. Y cuando sonreímos relajados porque Buffy otra vez ha salvado a la chica,… ésta muere de un ataque al corazón.

No quiero dejar de mencionar un detallito que me ha llamado la atención y que me ha hecho sonreír displicente mientras añadía una muesca más en mi repertorio de “razones para odiar y/o despreciar a Xander”. Cuando leen los poemas que Cassie ha colgado en Internet, el carpintero comenta: “Poemas, señal de confusión interior presumida”. Ayyyy. ¡Cuánta ignorancia y prepotencia! ¿O sólo celos? Yo he pensado inmediatamente en Spike y he supuesto que el comentario “gracioso” de Xander no es más que resquemor ante lo que le supera.

Y hablando de Spike,… ¿hace falta decir que sus escenas vuelven a ser lo más impresionante del capítulo, al menos a nivel interpretativo? Confuso y sufriente en la oscuridad del sótano, asediado por el mal que lo habita, golpeándose para castigarse por sus acciones pasadas, murmurando que “William es un hombre malo”, obsesionado por una única idea: “salvar a la chica”, la única chica que para él existe, Buffy… Una Buffy que tiene que estar hecha de piedra granítica, porque si no, es incomprensible cómo puede darle la espalda cuando él le suplica que no lo deje, argumentando que “es casi peor cuando está ella”

Y curiosamente, vuelve a ser el enloquecido Spike la ayuda decisiva en el desenlace del episodio poniendo a Buffy sobre la pista del mal que se esconde en el instituto y, sobre todo, acudiendo de improviso cual Séptimo de Caballería al rescate de las chicas en apuros. Cuando lo vi por primera vez, casi aúllo en el sillón ante esa gallarda, valiente e imprevista intervención. (Independientemente de otras cosas, Spike siempre será el hombre de confianza y el mejor guerrero de Buffy). Y muy bueno el detalle de su respuesta cuando Peter pregunta aterrado quién es él. “Un hombre malo” responde Spike, en una muestra más de cómo se cuidan los detalles en esta serie donde todo queda entrelazado y nada se deja al albur. Por cierto, ¿no es la primera vez que Spike se autodefine como “hombre”?

Y en esa escena también, el breve momento que ya me pone el corazón en un puño, cuando la joven recién rescatada, haciendo honor a su nombre de Casandra, la profetisa de La Iliada, se vuelve hacia Spike, su salvador, y le vaticina esas palabras que de momento él no entiende: “Ella te lo dirá.”

Cassie es un personaje que me parece entrañable. Aunque me llaméis exagerada, uno de los más hermosos que han aparecido en toda la serie para mi gusto: tan llena de dulzura fragilidad, valentía, sensibilidad… Un personaje condenado a un destino trágico, que ella acepta con esa sonrisa triste, casi resignada, pero plenamente consciente de todo lo que va a perder. Sus poemas, el lamento por su virginidad no entregada, su inteligencia y madurez, su sencillez… por todas esas cosas me parece adorable. Es curioso que en Conversaciones con los muertos, regrese para desempeñar el papel que estaba reservado a Tara. Ambas tienen mucho en común, pero pese a su carácter episódico, confieso que a mí me gusta aún más Cassie.

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