7X05 Selfless









7X05 Selfless


Written by: Drew Goddard
Directed By: David Solomon
Original on air UPN 22/10/2002



Resumen


Anya ha vuelto definitivamente a su labor de demonio vengador: Willow  descubre que ha causado la muerte a un montón de estudiantes de la universidad, soltando sobre ellos un demonio que arranca corazones. Viendo la situación, Buffy se da cuenta de que no le queda más remedio que matar a Anya, pues ha elegido libremente volver a causar muertes. Xander intenta impedirlo en una agria discusión con la Cazadora en la que echa en cara incluso que ella se acostara con Spike.

Entretanto a lo largo del capítulo asistimos a los inicios de Anya, cuando era Aud en una aldea alto medieval, a cómo se convierte en demonio y a diversos momentos de su vida como mujer y como demonio., incluido un fragmento musical que no vimos en OMWF.
Finalmente la propia Anya es la que decide no seguir siendo demonio vengador y deshacer el daño que ha hecho, y a causa de ello D´Hoffryn mata a su amiga Halfrek.





Comentario

por Ehiztari

El capítulo de Anya. Y el de Xander, en cierta medida. Y el de Willow. Y… de alguna manera todos los personajes se ven enredados en la telaraña que tejen esos dos enemigos: el afecto y el deber. Conclusión: un gran capítulo.   

Es inevitable que lo sea porque ahonda en los conflictos de todos los personajes principales, aunque se centre en Aud-Anyanka-Anya (O Anya Enmanuelle No-sé-qué Jenkins ) y sobre todo con el desgarrador cuestionamiento que se hacen todos los personajes de quiénes son y cuál ha de ser su actitud. Willow no quiere ser la poderosa bruja cuyo poder no sabe controlar. Buffy es la cazadora y es “la Ley”, pero asumirlo la condena a la soledad y a la exclusión. Xander, dice disfrutar siendo un soltero que saldrá con un montón de mujeres, pero su corazón sigue sufriendo por el destino de Anya; Spike no sabe cuál es la realidad, pero sí que no tiene a dónde ir.

Todos se encuentran en una encrucijada y para salir de ella, tendrán que tomar decisiones muy dolorosas. La que más, Anya, a quien el dolor la lleva a persistir tercamente en el camino de la venganza, aun sabiendo que es una equivocación. Siempre ha sido una equivocación, es lo que viene a decirnos este capítulo en que se nos cuenta toda su historia. Desde el principio, en el lejano siglo IX, Anya dejándose llevar de sus pasiones y del sufrimiento que le han causado, optó por la venganza. Su oportunidad otra vez como humana siglos después acabó con la bofetada ante el altar que ya todos conocemos y que la ha empujado de nuevo a las filas demoníacas. Pero ahora Anya, está a disgusto con su identidad “de siempre”. Frente a la alegre inconsciencia de Hallfrek y frente a la “minuciosa profesionalidad” del pasado que nos relata el fashback de San Petersburgo, Anya ahora se lava compulsivamente la sangre después de la masacre que ha provocado en la fraternidad. En episodios anteriores, la hemos visto resistirse a su “trabajo”: al final de la sexta intentaba en vano vengarse de Xander y no conseguía más que patéticos resultados. En Beneath you, Hallfrek comentaba el disgusto de sus congéneres con la nueva e inofensiva Anyanka y al final del mismo capítulo ella misma revertía uno de sus hechizos de venganza. Cuanto más aumenta la frustración y el sufrimiento, más persevera Anya en orientar su existencia en la única vía que cree que tiene, aquella en la que en el pasado era tan buena. Pero es difícil volver atrás. Igual que no pueden regresar los sueños felices de ser la señora Harris, tampoco se puede volver a la pureza de la maldad sin consecuencias, cuando se ha  tenido una vida como humana. Anya, al final del capítulo, toma la decisión correcta: pide revertir los efectos de sus actos y acepta pagar el precio.

Pero en este capítulo a Anya se le arrebatará al redención igual que se le arrebatará después la vida. Muy injusto el destino de este personaje tan noble, sincero y espontáneo que se ganó nuestro corazón hace mucho tiempo. (Casi tanto como hace que lo fue perdiendo Xander)

Antes de dejar a Anya, me gusta el detalle de cómo en los flashbacks se hacen guiños constantes a lo que sabemos del personaje: su noviazgo con Olaf “el troll”, -que ya lleva su martillo siempre en la mano-, su sentido práctico y precapitalista tanto en su plan de promover el trueque con los vecinos aprovechando la capacidad reproductora de sus conejos-los mismos animalitos que la aterrarán después-, como en su visión “profética” de que la revolución rusa instaurará un paraíso comunista; por supuesto su especialización en la venganza contra los hombres que hacen sufrir a una mujer e incluso, que ya en la zona báltica altomedieval se la consideraba “rara”, y sus vecinas murmuraban de su incapacidad para relacionarse como las demás.

Junto a Anya o frente a ella, los scoobies se ven obligados a posicionarse y eso reabre heridas del pasado que equivocadamente creíamos cerradas. Frente a una mustia Willow, Xander y Buffy arreglan finalmente cuentas. Bueno, no, porque Xander debe demasiado como para poder pagar, pero al menos tiene que oír de su adorada Buffy que matar a Angel no fue una tarea más y que empujarla a hacerlo con una frase supuestamente graciosa quedó ahí, en el corazón de Buffy, como algo que no se ha olvidado. Iba siendo hora de que esas cosas se dijeran en alto y que el amigo superguay asumiera que no basta con unos chistes improcedentes para hacerse perdonar lo imperdonable. Seré mala, pero me alegro mucho de que finalmente se vuelva sobre algo tan grave y sobre lo que en su momento se pasó página sin aparentes consecuencias. 

La séptima temporada narra fundamentalmente la soledad de la cazadora, el líder cuestionado, incomprendido, que toma las decisiones que cree correctas y eso cada vez la aísla más. El puesto de mando es un puesto para uno solo (“Eres la Única”- le dirá Spike) por obligación, pero, sobre todo, por incomprensión de los demás, carentes de la visión del comandante y de su obligación de sacrificar cosas y personas por el camino. Sólo Spike, el otro guerrero del grupo, además de su enamorado, la seguirá hasta el fin en las duras jornadas que se avecinan para Buffy. En este capítulo se escenifica de forma rotunda ya esa ruptura: Xander no acata la decisión de Buffy. Se niega a aceptar que tenga que matar a Anya; en su rebelión, arremete contra ella echándole en cara la protección a Spike. Buffy, recuerda el pasado y mantiene su decisión, pero también airea historias pasadas (Angel). Willow asiste pasiva y en silencio, sin tomar partido por ninguno de los dos. A Xander lo mueve el afecto por Anya. A Buffy, el deber. Los dos tienen razones poderosas. El resultado es el enfrentamiento radical de los amigos. Volverán a reconciliarse y a trabajar juntos, pero es sintomático que, después de tanto tiempo, se digan cosas tan terribles y tan reales. Lo han callado demasiado tiempo y eso, creo, muestra cómo bajo la apariencia de amistad inquebrantable, hay heridas mal curadas que van a ir resquebrajándola.

Es hora de acabar, pero tengo que mencionar también un par de escenas: la final, tristísima y para mí incomprensible. No puedo entender esa pasividad de Xander, cuando se acerca a una Anya, hundida, con los ojos llenos de lágrimas, y … se limita a pasar por delante de ella, para marcharse. ¡Por Dios! ¡Se imponía el abrazo! Por mucho que hayan roto, por mucho que sólo sean amigos… Precisamente por eso, porque es el único amigo que Anya tiene y lo necesita. Aunque luego se separen y tomen cada uno caminos diferentes, pero… ¡un poco de calor, por favor….! 

Y hablando de frialdad, volvemos a Buffy en el sótano. Repetición de la jugada del episodio anterior e igualmente cabreante e incomprensible. Si ayer comentábamos el corazón de piedra de esa Buffy que abandona a Spike cuando él le suplica ayuda ¿qué decir de la de hoy? Pues lo mismo, pero más. Es una escena increíblemente cruel, por el contraste entre su final (la Buffy real diciéndole a Spike que salga del sótano -¡como si fuera fácil- ) y su engañoso principio, donde un Spike INCREÍBLEMENTE GUAPO, deja vagar sus pensamientos en una íntima conversación con la Buffy ficticia a la que le dice que jamás pedirá su ayuda a causa de “lo que pasó”.

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