7X08 Sleeper









7X08 Sleeper


Written By: David Fury & Jane Espenson
Directed By: Alan J. Levi
Original on air UPN 19/11/2002



Resumen


Spike ha vuelto a matar, y está convirtiendo vampiros por toda la ciudad. Buffy al inicio se niega a creerlo, pese a lo que le dijo el vampiro Holden Webster, pero lo sigue y lo ve conquistando en décimas de segundo a una chica (no me extraña la verdad) que se lleva para matarla. En casa de Xander al preguntarle al respecto Spike claramente no sabe nada, y niega que pueda volver a matar. No sólo el chip, sino el alma que consiguió para Buffy (ainsss pobrín) se lo impide. Bastante tiene con la cuenta de crímenes que lleva a sus espaldas.

De todos modos Spike nota algo extraño, fugaces ramalazos de recuerdos que le inquietan, y sale también él a investigar. Descubre que ha estado haciendo lo que Buffy temía y la llama. En el sótano de la casa donde ha enterrado a sus víctimas Buffy lucha con los nuevos vampiros, y con un Spike absolutamente fuera de sí: algo o alguien lo controla por medio de una antigua canción que saca el animal que lleva dentro.

En el sobrecogedor final del episodio, Spike se abre la chaqueta para que Buffy lo mate. Ella no lo hace, y Spike finalmente le pide ayuda. Buffy le dice que le ayudará, y termina llevándolo a su casa, donde la oímos decir que quiere tenerlo cerca no sólo para vigilarlo, sino porque el mal que les acecha parece muy interesado ene l vampiro..

En las escenas iniciales del episodio asistimos a una nueva muerte de una joven, Nora, y en el final, justo en el momento en que entra Giles a la casa, el vigilante es atacado también, y se cierra el capítulo.





Comentario

por Ehiztari

El episodio nos cuenta una historia de intriga y asesinatos que acaba convertida en una historia de introspección y autodescubrimiento. Es decir, Edipo rey. Spike es un asesino que no sabe que lo es. El episodio cuenta cómo se investigan las muertes ocurridas y al final, el protagonista, descubre horrorizado que es él quien ha derramado esa sangre.

Spike camina por el filo de la locura y, al mismo tiempo que Buffy y que el espectador, redescubre su personalidad asesina. Buffy es el personaje que investiga, pero el conflicto se centra en Spike. Asistimos a su derrumbamiento ante la verdad, en una magnífica interpretación nos lleva a contemplarlo desde que, al principio, con lagrimas en los ojos, proclamaba su inocencia, convencido de que estaría loco quien lo creyera capaz de añadir nuevos crímenes al dolor de los pasados, hasta su silencio traumático del final.

Son, pues, tres puntos de vista para descubrir la misma realidad. Sin embargo, son procesos inversos y también es inverso el resultado: Spike parte de la convicción –equivocada- de su inocencia; Buffy, de las dudas y el espectador desde el convencimiento (que desea equivocado) de lo que ha visto: Spike matando.

El resultado es también opuesto: Spike descubre de nuevo la maldad en sí y eso le hunde en un shock El espectador que, desde el principio conocía su culpabilidad, atisba aliviado un resquicio de esperanza al saber que Spike, en efecto, ha matado pero que no es responsable de tales crímenes porque su mente ha sido manipulada. Buffy que antes tenía dudas razonables pero no certezas de su culpabilidad, finalmente ha asumido que la realidad objetiva es lo que ella temía, pero que, tras ella, hay otra realidad: un pobre ser torturado y arrepentido y la necesidad de seguir investigando porque el Mal juega con todos ellos.

Y, de paso, mi corazoncito spuffy sonríe ante la terquedad con que la cazadora acumula excusas para dar una nueva oportunidad a Spike. ¿No os suenan a excusas? Yo me uno a la cara de escepticismo de Dawn y el resto de los scoobies cuando afirma que quiere tener cerca a Spike (en su casa) para controlarlo mejor, porque él ha sido el más acosado por el Primero y es una fuente de investigación. Sí, ya. Y su reticencia a creerlos cuando todos los indicios apuntaban a su culpabilidad, y su negativa a estacarlo y su insistencia en seguir sus pasos y preguntarle por sus actividades nocturnas... Pobre Spike, que cree que son celos. (Pobre, pero... ¿no hay un poquito de eso?)-

Volvamos al tema central. Spike pasa por varias etapas en el “descubrimiento” de su naturaleza asesina. (Se equivoca. No está -ya- en su naturaleza el asesinato, pero él, incapaz de verse juguete del Primero, lo cree así). Primero, la feliz inconsciencia del ignorante; luego, la protesta escandalizada cuando Buffy se lo pregunta por primera vez; las dudas después con las ráfagas de recuerdos que le asaltan (con el paquete de cigarrillos como detonador); más tarde la certeza terrible cuando se lo confirma la vampiro de la discoteca que se le presenta como su childe.

Y entonces... Si Spike sobrecoge en todo el capítulo, hay dos o tres momentos para mí especialmente estremecedores. Cada uno de ellos representa un aspecto de la evolución de sus sentimientos: la humildad, el horror, la derrota. Todos ellos surgen cuando su conciencia asume la magnitud de la atrocidad que, inconscientemente, ha tenido que cometer. El primero, la humildad, es cuando llama por teléfono a Buffy para musitar apenas “Necesito ayuda. He empezado a recordar”. Que lo primero que haga Spike cuando se cree culpable sea llamar a la cazadora, demuestra muchas cosas, me parece: el valor de arrostrar sus acciones, la sumisión a ella, la nueva conciencia moral adquirida junto con su alma, la confianza que deposita en Buffy, la única persona a la que puede acudir y cuya decisión acatará sin rechistar... Tiene razón Buffy cuando afirma ante Xander que siente que Spike ha cambiado. Actuaciones como ésta habrían sido impensables en la temporada anterior y demuestran que el vampiro rubio ha iniciado un camino sin vuelta atrás. Esta escena continúa en la siguiente, del mismo tenor, en la que Spike conduce a Buffy al sótano donde ha dejado a sus víctimas y va desgranando: “Creo que la maté...  creo que la enterré ahí...”

El segundo momento, por supuesto, es cuando, tras lamer la sangre de Buffy, se libera de la subyugación del Primero y se retira horrorizado al comprender que ha estado a punto de matarla. Supongo que vuelve a recordar el intento de violación, o al menos su reacción, semejante a la de Seeing red pero aún más aterrada, a mí me recuerda mucho a la de ese capítulo. La conciencia del intento de violación, lo llevó a buscar su alma. Aquí, sin embargo, es algo que ya no puede soportar. Le paraliza. Se acurruca en un rincón, incapaz de toda reacción, salvo, finalmente, la de enfrentarse al horror de sus crímenes y aceptar el castigo. (“Hazlo rápido, por favor...”) (¿No os conmueve hasta lo más íntimo su dolor, su docilidad y ese gesto digno de erguirse apenas para mirar de frente y ofrecer humildemente su pecho a la estaca?). Lo que ha intentado es un hecho tan insoportable que, ni siquiera el perdón de Buffy le supone un alivio porque él preferiría dejar de sufrir. Sería más fácil y lo considera más justo. “Lo necesito”.

Mi tercer momento conmovedor es sólo una imagen, la de la derrota: Spike arrebujado en una manta, con la mirada perdida, asiste en silencio y sin oírla a la conversación de Buffy y el resto de la pandilla que deliberan qué hacer con él.

Creo que Spike ha tocado fondo. Otra vez. Físicamente estará aún mucho peor dentro de unos capítulos y moralmente su punto más bajo estuvo en Seeing red, pero ahora está destruido anímicamente. Lo que ocurre es que desde sus descensos a los abismos, Spike se eleva. Tras el intento de violación inició la lucha por su alma. Dentro de unos capítulos, después de la tortura del Primero, recuperará sus fuerzas y se convertirá en “el mejor guerrero” de Buffy. Pero ahora... está aniquilado. ¿Habéis visto alguna otra vez a Spike tan en silencio, tan incapaz de ningún tipo de reacción, ni de rebelarse, ni luchar, ni odiar, ni suplicar... nada? Tras comprender no sólo que es un asesino, sino que es un asesino que ha atacado a Buffy, Spike se ha derrumbado por completo. Es como si su personalidad hubiera desaparecido en la nada.

Quiero pensar que, a partir de aquí, Spike inicia la conquista de su valor como persona, algo que ya se vislumbraba desde su reaparición en esta séptima temporada, pero que hasta ahora había estado enmascarado por la locura y la manipulación mental en el sótano del instituto. A partir de ahora, Spike, que nunca se ha caracterizado por su autoestima, luchará ya no por la redención, sino por el propio respeto. Acabará siendo el Campeón del Bien. Quiero creer que al ser reconocido como tal, al consumar su sacrificio y destruirse con esa luz tan “efulgente” como él, no sólo consigue la dignidad, sino también la redención y el amor

Comentar también lo deliciosa que está Anya, diciéndole enfadada al tonto-del-haba-de-su-ex que si acaba vampirizada le morderá el culo, lanzándose a investigar en los pantalones de Spike y pretendiendo luego investigar lo que tendría que estar dentro de esos pantalones. ¿Y Spike durmiendo desnudo, con esa maldita sábana tan incitantemente “cubriéndolo”...?

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