7X09 Never Leave Me








7X09 Never Leave Me


Written By: Drew Goddard
Directed By: David Solomon
Original on air 26/11/2002



Resumen


Spike está en casa de Buffy, sufriendo por la necesidad de sangre, atado a una silla. Willow sale a la carnicería a comprarle alimento y se encuentra a Andrew. Lo lleva a casa y también lo atan, esperando interrogarlo. Sabemos que Andrew sigue bajo el control del primero, porque lo hemos visto hablarle en forma e Jonathan. También Spike sigue controlado por el primer mal, y se comporta como un animal deseoso de atacar a Buffy.

Cuando esta lo alimenta al fin, se calma, y tienen una conversación muy sincera por parte de Spike, por Buffy llena de medias tintas como de costumbre, pero algo es algo. Por lo menos está cuidando de él.

Cuado Andrew empieza a dar signos de que va a hablar al fin, el Primero hace que Spike atraviese el muro y ataque al mocoso Buffy noquea a Spike de una brutal patada. Luego lo vemos en el sótano, encadenado, no recuerda nada ni sabe quién es Andrew. Buffy le limpia la sangre de la boca, y es entonces cuando hablan en serio  y ella le dice entre otras cosas que lo ha visto cambiar e intentarlo, y que cree en él. Los portadores atacan la casa y Buffy sube a ayudar a los suyos: era una distracción, a quien buscaban en realidad era a Spike.

Buffy baja al sótano y ve que se lo han llevado. Entonces tenemos unas escenas de Inglaterra, donde el Consejo de Vigilantes se está poniendo en marcha para la gran batalla que se avecina. En ese momento vuelan por los aires con una bomba.

Luego vemos dónde se encuentra Spike, los portadores lo tiene atado y le hacen profundos cortes en el cuerpo, y utilizan su sangre para abrir el sello de la boca del infierno, de donde surge el que será el más duro vampiro con el que se ha enfrentado la cazadora, un turok-han.





Comentario

por Ehiztari

Spike se enfrenta al síndrome de abstinencia, bajo la vigilancia de Buffy al tiempo que Willow captura a Andrew, el Primero se carga al Consejo de Vigilantes y los Portadores hacen su primer ataque directo contra la sede de los scoobies. 
En cada una de esas líneas hay escenas que recordar: Andrew que pretende atemorizar a Willow con su verborrea peliculera y acaba gimoteando y conducido casi de la oreja por la “terrible bruja” pelirroja. Anya y Xander haciendo la comedia del poli bueno y el poli malo y cómo se emociona la ex demonio con su papel que le permite abofetear al prisionero. Anya pegando por accidente a Xander (¡y lamentándolo!). El Consejo saltando por los aires, después de la arenga tan británica de Quentin Travers...

Y al respecto, un par de detallitos: el hecho de que entre los Consejeros que serán asesinados, aparezcan caras que ya conocemos de otras veces, como la señora o señorita autora de la tesis sobre Spike a la que el vampiro le hacía ojitos en Checkpoint, durante la quinta temporada, o su moreno compañero varón que la “protegía” esgrimiendo una cruz ante el rubio. Whedon cuida la continuidad de sus series hasta en esos detalles mínimos y es algo muy de agradecer.

Y una elucubración sobre el título: Never leave me. Además de aludir, creo, a la unión que se está forjando entre Spike y Buffy, es una ligera variante de la cancioncilla popular que canturrea Spike cuando está bajo el poder del Primero. (O, don't deceive me,/O, never leave me,/How could you use/A poor maiden so)

Pero independientemente de eso, el capítulo sigue siendo otro de los centrados en Spike y eso hace que mantenga el interés. Me apunto a esa afirmación que hizo Ana en el hilo anterior sobre lo erótica que puede ser la personalidad masculina, cuando se alza por encima de nivel del sexo.... Cuando acabe “el ciclo de Spike”, me temo que se acabará mi interés por la séptima. Al menos eso me pasó la primera vez que la vi.

Entre tanto, sigo disfrutando con la apasionante evolución de Spike y el no menos apasionante avance de la relación entre él y Buffy. Porque yo creo que eso avanza y mucho. Este episodio es el que ahonda en el mutuo conocimiento. (“No me conoces. No has visto mi verdadero yo” afirma Spike intentando convencer a Buffy del peligro que él representa. Buffy le rebate: “Te he visto cambiar”). Spike y Buffy hablan y se cuestionan aspectos cruciales como la esencia de él y la naturaleza de su relación. En momentos extremadamente difíciles, la cazadora y el vampiro desnudan su verdad, se miran cara a cara y asistimos, creo, a la que quizás sea la primera conversación sincera y profunda entre los dos en toda la serie.

En realidad son dos conversaciones.

En la primera, Spike, atado a la silla, dice con triste sarcasmo que “ha redefinido el concepto de dolor y sufrimiento desde que se enamoró de ella”. Buffy le recrimina la autocompasión y Spike la rebate diciendo que dejó atrás el tiempo de las cortesías y que ahora intenta ser sincero consigo mismo. Es decir, que Buffy se equivoca si piensa que es una pose. Por el contrario, Spike ha sufrido demasiado como para no darse a sí mismo el privilegio de hablar a las claras de sus sentimientos. Ya no quiere disimulos ni silencios, no oculta nada a nadie, pero sobre todo, no se lo oculta a sí mismo. En realidad, ser rechazado le ha dado la libertad de no preocuparse de lo que Buffy o los demás opinen. (¿Un primer paso hacia su reivindicación como persona?). Yo creo que él también está equivocado. Que diga sinceramente lo que piensa no significa que todo lo que piense sea cierto. Como él mismo reconoce, está muy confuso desde que recobró su alma y Buffy, con su actitud dolida y un tanto fría -muy lógica, por otra parte-, no va a ayudar a clarificar su situación, la de la relación entre ellos dos, quiero decir. (Ni siquiera se aclarará al final de la temporada).

A continuación Spike afirma que ella lo usó, que estaba llena de violencia y que descargó en él su frustración. Algo que todos sabíamos y a lo que Buffy responde con la misma extrañeza un tanto displicente: “¿Hasta ahora William the Bloody no había captado la violencia?”. A mí también me resulta sorprendente que Spike lo traiga a colación ahora, como si lo acabara de descubrir. Mi explicación, no sé si acertada, es que el alma le ha hecho comprender cosas que antes quizá “sabía”, pero cuyo verdadero significado no podía alcanzar. Por ejemplo, la naturaleza depravada de su pasada relación basada en el abuso y, especialmente, que ese tipo de relación no podía satisfacerles. (A Buffy en el pasado y tampoco a él probablemente en el presente). De la conciencia de haber sido utilizado surge, pues, un principio de respeto por sí mismo. Pero, sin embargo, creo que Spike se confunde en otra cosa. Afirma a continuación que, antes del alma, él no ha tenido nunca la violencia interior que dominaba a Buffy. Nunca se odió a sí mismo como hacía ella. “No como ahora”- dice. Hay que deducir pues que ahora sí se odia. Se desprecia y se ve como el mero instrumento de los desahogos de Buffy. Una vez consciente de los terribles crímenes de que es culpable, Spike identifica el alma con el desprecio por sí mismo. Pero Buffy tiene otra visión más equilibrada y rebatirá a Spike en su segunda conversación.

La segunda conversación es continuación de ésta y tiene lugar en el sótano, con Spike ya encadenado después de su ataque a Andrew. Spike insiste en lo peligroso y despreciable de su persona. Pide a Buffy que lo mate. No acepta las razones de ella para negarse. “No hagas eso, no lo conviertas en un acto noble. No nos engañemos, es sólo que te gustan los hombres que te hacen sufrir. Necesitas el odio para ser la cazadora”. Aquí la propia Buffy reacciona con un aplomo y una seguridad dignas de admiración. Spike, desesperado le recuerda su naturaleza maligna: “No sabes lo que he hecho a chicas de la edad de Dawn” (Y aquí me resulta imposible no recordar el terrible y magnífico fic de demoniodehiel, La presa). Buffy sin dejarse impresionar por su furia, cruza los brazos sobre el pecho y, en lugar de retroceder, da un desafiante paso hacia delante, colocándose a su alcance. “No se trata de odio. Sigues vivo porque te he visto cambiar. Creo en ti.”

Por momentos como éste a Buffy se le pueden perdonar todos los otros de errores, cabezonerías, insensibilidad... En momentos como éste, Buffy da su talla de heroína y de mujer. Ha sabido decir las palabras justas, en el momento justo y rebosantes de convicción y firmeza..

Spike, antes de ser secuestrado por los Portadores, la mira alucinado, incapaz casi de creérselo. Esas palabras serán la clave de la resistencia de Spike ante las torturas del Primero, las que le sostendrán para no rendirse, aferrándose a ellas contra toda lógica como a un hilo de esperanza. Y son también las palabras que empiezan cimentar sobre base sólida una relación más madura y respetuosa entre los dos, una relación que, a mí no me cabe ninguna duda, es de verdadero amor. Intenso, profundo, generoso amor, un amor muy superior a la pasión turbia que les unió en el pasado.

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