7X10 Bring on The Night


7X10 Bring on The Night


Written By: Marti Noxon and Douglas Petrie

Directed By: David Grossman

Original on air UPN 17/12/2002




Resumen


por demonio


Mientras Spike es cruelmente torturado por el Primero, esta vez en forma de Drusilla, con intención de que se pase a su lado, regresa Giles. Trae a casa de Buffy varias muchachas cazadoras potenciales: todas las que ha logrado encontrar antes de que fueran asesinadas.

Giles Y Buffy salen en busca de dónde pueda estar la guarida del Primero (y por ende, Spike) y Buffy cae al subsuelo, donde tiene una fuerte pelea con el turok-han. Buffy escapa a duras penas, y se da cuenta e que no es un enemigo que vaya a vencer tan fácilmente como a otros que ha tenido. En su segundo encuentro con é, por la noche, el turok-han le da una espantosa paliza y Buffy queda muy malherida en el suelo.

las escenas finales, sobrecogedoras, presentan e paralelismo entre Buffy llena de heridas y Spike con la cara llena de golpes también, todo el capítulo le han estado pegando y torturando el turok -han a las órdenes del Primero/ Drusilla. Y justo en medio de esta tristeza, Spike les dice que nunca se cambiará de bando, que cree que puede hacer algo bueno por ella, porque Buffy cree en él. En ese momento cambia la escena y Buffy se levanta y dando muestras de su valentía y de que no es la Cazadora por nada, hace un discurso lleno de esperanza y de fuerza: si el Primero  quiere batalla, por su parte la va a tener.


Comentario

por Ehiztari


Pues después de la magnífica serie de los anteriores, llegamos a un capítulo perfectamente prescindible. En realidad no, porque es necesario, pero a mí me resulta totalmente carente de interés. Es un episodio meramente “instrumental”, que no avanza en el conflicto, carente casi de emoción, que sirve sólo para tomar un respiro, explicar aspectos que ya habían aparecido antes pero a los que había que dotar de “una base teórica” por decirlo de algún modo, presentar nuevas líneas que serán después constantes... y poco más.

Tiene una larga pelea y muchas chicas, por lo que pudiera ser del gusto de los adolescentes a quienes en un principio se dirigió la serie, pero a estas alturas eso me sabe a una vuelta atrás. Recuperamos a Giles, lo que siempre es una gran noticia, pero su función en este episodio se limita a una sucesión de conversaciones en que explicar el fin del Consejo, los ataques a las cazadoras potenciales, quién es el Primero y cuál es su objetivo probable, los Turok-han, los Portadores,... Aburrido, muy aburrido. Es el inconveniente de haber sembrado anteriormente tantos elementos por sorpresa. Ahora tienen que explicárnoslos pero los espectadores ya los conocemos y tanta perorata es un lamentable frenazo a la acción.

Otro elemento que ya se había introducido y que ahora pasa a primer plano (a molesto primer plano) son las potenciales. Ya las tenemos aquí y a partir de ahora los personajes que realmente nos importan van a tener que compartir espacio y sobre todo minutos con la plaga de niñatas. De momento Kennedy ya se las ha arreglado para mostrar que es la más espabilada reivindicando armas y metiéndose en la cama de Willow.

Se nos cuenta quién es el Primero y su estrategia, desde mi punto de vista mediante un recurso muy mal resuelto con ese códice que rescata Giles del Consejo y que parece el Libro de Petete porque en él están todas las respuestas (¿No afirma el propio Giles que el Primero es anterior a la historia y por tanto carece de documentación). Tan torpemente resuelto como la forma de encontrar la guarida del Primero con Buffy “cayendo” literalmente en el agujero bajo el solar de venta de árboles de navidad donde se ocultaba en la temporada segunda.

Por incluir un leve elemento de intriga, se juega a presentar como misterioso a Wood cuyas palabras y actuaciones ambiguas demuestran que sabe más de lo que aparenta y nos hace dudar si está en el lado del bien o del mal. (Pero independientemente, de ese truco barato de crear incertidumbre sobre este personaje, qué poco interesante es este tipo. Creo que me resulta tan molesto precisamente por esa aureola que exhibe de tipo misterioso, atractivo y supuestamente inteligente. Arggghhhhh)

También me resulta excesiva la arenga final de Buffy. No me la creo. Me suena mucho a discurso brillante preparado ad hoc por unos guionistas empeñados en lucirse con una pieza de oratoria shakespeareana. No me gusta la arenga porque la veo demasiado “literaria” y efectista, pero la interpretación de Sarah M. Gellar me parece muy buena. Y en parte, creo, ayudada por la magnífica labor del equipo de maquillaje. Su rostro, pálido, cansado, lleno de golpes, con los labios apretados y la mirada entristecida, transmite toda la  fragilidad y firmeza de una persona al borde de sus fuerzas que, sin embargo, ha tomado la decisión irrenunciable de resistir.

Frente a lo anterior están las cosas que me gustan: Andrew está gracioso (me gusta la charla friki sobre la Mujer Maravilla que mantiene con Xander hasta que éste cae en que es su prisionero y no debería seguirle el juego); Dawn y Anya se asocian para martirizar a Andrew; Giles y Buffy se dicen que se echan de menos; Buffy sufre el acoso del Primero que en sus sueños toma la forma de Joyce, y... por supuesto Spike. Otro que da trabajo extra a los maquilladores y que pone los pocos momentos conmovedores en este capítulo. Especialmente en sus escenas con Dru (Muy bien también ella) y especialmente en la final. (“¿Por qué crees que tu existencia vale algo?” /-Por ella. Porque ella cree en mí”) 

En definitiva, la balanza entre lo positivo y lo negativo en este capítulo, desde mi punto de vista, se inclina claramente hacia lo segundo.

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