7X12 Potentials


7X12 Potentials

 

Written By: Rebecca Rand Kirshner

Directed By: James A. Contner

Original on air UPN 21/01/2003

 


Resumen


por demonio


Sin solución de continuidad (no hemos visto a Spike llegando a la casa ni tampoco cómo lo curan de sus heridas) empieza el episodio con una jornada de entrenamiento de las muchachas potenciales. De noche, en el cementerio, guiadas por Buffy y con la ayuda de Spike que hace las veces de atacante. Las chicas no parecen aprender mucho, aunque no es extraño: bastante tienen con babear y aterrorizarse alternativamente de tener cerca a Spike. En este inicio tenemos la escena de LA camiseta, con Buffy subiéndole la ropa a Spike para ver si está bien, y él cogiéndole la mano, con bastante timidez. Buffy está sentada encima de él, con aire de estar muy acostumbrada y las chicas pueden sentir  que la temperatura del cementerio sube cincuenta grados.

Willow realiza un conjuro para ver si quedan más potenciales y localizarlas, y sorprendentemente hay una en la misma Sunnydale.  Una bola de luz localizadora señala claramente a la puerta e la casa, donde impregna a Dawn, Todos creen que ella es también una potencial. Dawn sale a aclarar sus ideas, y encuentra a Amanda, una simpática joven del instituto que ya ha charlado con Buffy con anterioridad. Amanda iba por ayuda de Buffy ya que ha visto algo extraño en el instituto: lo que Dawn reconoce enseguida como un vampiro. Dawn y Amanda van a por él peligroso vampiro, en la creencia de que Dawn podrá hacerse cargo de la situación al ser una potencial.

Entretanto Buffy y Spike siguen con el entrenamiento de las potenciales, llevándolas a bares de demonios o dejándolas a solas en una cripta con un vampiro. Y saliendo como pueden de los apuros en los que los ponen las chicas con sus preguntas, como dos adolescentes tímidos que creen que nadie se han dado cuenta de que sigue colados el uno por el otro.

Dawn y Amanda tienen serios problemas con el vampiro, pero finalmente acaban con él. A la salida, las atacan los portadores y Dawn se da cuenta de que no es a ella a quien buscan, sino a la otra muchacha.  En ese momento llegan Buffy y Spike que terminan con los secuaces del Primero, y queda claro para todos quién es la nueva potencial, Amanda.


Comentario


por Ehiztari


Tras los capítulos centrados en Spike, la mayoría de los del comienzo de esta temporada, llegamos a un pequeño impasse centrado en las potenciales. O sea, en principio, no demasiado apetecible, pero este capítulo me gusta. No me apasiona, pero está bien ¿no? Me gusta mucho Dawn, me gustan su escena final con Xander, me gustan cositas sueltas, ese tono de cotidianeidad en que el mundo de la cazadora tiene que hacer un replanteamiento para cuidar y entrenar niñas asustadas, como si la familia acabara de encontrarse con la llegada repentina de un retoño o mejor dicho, de un pack completo de retoños. No es novedad que me encanten Anya y Andrew, con sus demenciales comentarios que sacan de quicio a Xander. “Si nombras a Skywalker, te arrepentirás”- le amenaza Xander en una de las parrafadas frikis de Andrew. Y un rato después, cuando Xander se pone poético con lo del poder femenino y la niña que florece en una cadena de perduración de vida que se remonta hasta Eva o algo tan redicho como eso, el carpintero suplica una alusión “normalita” a Star wars. Anya, por su parte, da un recital de cómo no animar a alguien que descubre el destino especial que le espera. (“Para convertirse en cazadora, Buffy tiene que morir. Si llega a serlo, le espera una vida corta y brutal y si no, una existencia frustrada”).

Dawn  demuestra una madurez, valentía y generosidad muy superior a la que se le podría pedir. La niña ha crecido y, aunque nunca será la heroína, sí empieza a ser una persona cabal que asume su deber en la forma que mejor puede. Es lo que le dice Xander en la estupenda escena final, toda una reivindicación de los “extraordinarios” seres normales que nunca acompañan al héroe en el primer plano, pero cuyo honrado y oscuro esfuerzo es aún más meritorio que el de aquellos que acaparan focos y aplausos. Es una escena que si no me reconcilia con Xander, al menos, me hace mirarle con otros ojos. Sobre su capacidad para “ver” y conocer trata la respuesta de Dawn, en una triste premonición de cómo también Xander tendrá que sacrificar algo importante en la batalla que se avecina. Y me gusta que la última escena de Dawn, tras las lágrimas, sea su callada vuelta al trabajo de investigación en soledad y silencio.

Y ya que hemos hablado de la escena final, qué decir de la inicial. La única, incomparable y mítica escena de la camiseta. Mmmmm. Sin comentarios. Bastan los de las potenciales. La verdad, es que el tema spuffy sigue avanzando, aunque parezca aparcado (“Se acabó. Definitivamente”- asegura sin ningún convencimiento Buffy a Amanda, cuando ésta le pregunta a la flamante consejera si es raro eso de sentirse atraída por chicos malos, que la molestan, y a los que hace daño y que “incluso pueden ser enemigos mortales”. Me encanta esa escena también). Casi imperceptible bajo la trama general del capítulo, hay muchas alusiones a la nueva relación que se está estableciendo entre Buffy y Spike. La confusión, las miradas furtivas de Buffy y su descoloque constante, cuando se le escapan uno tras otro comentarios reveladores, como por ejemplo al opinar que la cripta de Spike era acogedora. Es tan evidente que todas las potenciales se han dado cuenta del afecto que los une. (“¿Se supone que también tenemos que besar a los vampiros?”). O la actitud de Spike mirando con cierta sorna, no exenta de sorpresa, a la “inflexible líder” que baja la mirada en cuanto la cruza con la suya. (“Trabajo, trabajo. Creí que esto iba a ser más interesante”). Nosotros también lo esperábamos, pero... nos tenemos que conformar con lo que hay.


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