7X21 End of Days








7X21 End of Days


Written By:Jane Espenson and Douglas Petrie
Directed By: Marita Grabiak
Original on air UPN 13/05/2003



Resumen


Tras la explosión y en medio del desastre, Faith y las potenciales son atacadas por ubervamps. Buffy aparee en escena y las salva una vez más, y  con ayuda de su nueva arma, una especie de hacha mística, acaba con los vampiros.  Regresa a la casa y entrega el arma a Giles y Willow para que vean si pueden averiguar algo sobre ella, de dónde procede o para qué sirve.. Todo esto huele demasiado a añadidos de última hora sin orden ni concierto, y desde luego si ilación en la serie. Toda la séptima temporada en realidad esta llena de estas torpezas.

La escena mejor sin duda cuando Spike regresa a casa (cariño, estás en casa, le dice a Buffy. Hablan un poco de la misión, y finalmente Buffy le saca a Spike lo que le ocurre: el pobrín le habla con el corazón en la mano y le confiesa que está aterrado por la noche de sincero cariño pasada a su lado, que califica como la mejor noche de su vida. Esto de por sí es extremadamente triste, pero aún lo es más que Buffy le diga que ella estuvo ahí con él, (que siente lo mismo) y luego se retraiga y lo deje ir sin darle ninguna esperanza ni demostrarle que también lo quiere.

Para finalizar los despropósitos de estos capítulos finales, Buffy se encuentra con una antigua sacerdotisa o lo que sea que le informa acerca del arma, y que es asesinada por Caleb. Todo esto en una especie de templo que nunca nadie había visto, ahí, ,en Sunnydale. Buffy lucha con Caleb y recibe una ayuda inesperada: Angel . Finalmente Buffy mata a Caleb con su nueva hacha, y termina la faena besándose con el vampiro moreno. Un beso ridículo y fura de lugar en una Buffy que prácticamente acaba de declararse a Spike, y en un Angel con su mujer Cordelia en coma en su propia serie. Como en un vodevil de tercera, todo esto lo ve Spike, claro.

Los guionistas bangels deberían arder en el infierno de una jodida vez.





Comentario


   por Ehiztari

Este capítulo me parece que tiene una primera mitad apreciable y una segunda parte, horrorosa. Al principio aparecen unos cuantos diálogos de interés creciente. Buffy vuelve a casa después de salvar al pack de niñatas y tiene una serie de conversaciones amistosas (¿ein? ¿cómo? ¿después de...?) con la mayoría de los de solera en la casa: Xander, a quien como “su mejor amigo” (sic) le encarga una misión trascendental, con Giles y creo que también con Willow. Después hay una interesante confrontación entre las dos cazadoras en que, por primera vez, Faith se sincera con Buffy a la que dice envidiar, respetar y comprender. Y en ese diálogo aparece la formulación explicita del tema de la soledad de la cazadora.

Me encanta la siguiente pareja que cede a las confidencias: Anya y Andrew. Los dos presienten que se acerca el desenlace y temen que sea trágico. Entre su confusión y sus miedos, Andrew arranca de Anya un encendido elogio del género humano. El friki-pringado y la ex demonio congenian y se unen en una buena acción –conseguir suministros médicos- para acabar jugando en la pelea de sillas de ruedas como sólo ellos serían capaces.

Y luego llega LA conversación.

Pero como no quiero acabar con mal sabor de boca, la dejo para después y antes avanzo que mi impresión del resto es que va cuesta abajo y sin frenos.

¿Pero no pagan a los guionistas para tejer un argumento coherente, lógico, con causas y consecuencias y eso? ¿No se supone que tienen que explicar el cómo y el porqué de las cosas? Entonces... ¿por qué no lo hacen? Porque, igual es que yo no me enteré, pero vamos a ver... Vamos a hacer que nos tragamos eso del templo egipcio bajo un monasterio americano, del que nadie tiene noticias, aunque a Giles y Willow les basta con ver un garabato en Internet para localizarlo con exactitud. Aceptamos pulpo como animal de compañía de los androides de Alfa Centauro, pero... ¿y todo lo demás? ¿Cómo entra allí Buffy? ¿Y desde hace cuantos milenios está allí la Guardiana? Vivita, claro, porque Caleb la mata. ¿Y cómo sabe Caleb dónde encontrar a Buffy? Por cierto, para qué se han molestado en introducir a Caleb como Big Bad si sólo les dura dos o tres episodios. Mucho ruido y pocas nueces con el predicador. Seguimos:¿Y cómo y por qué llega Angel? ¿qué pasa, que de pronto han puesto flechas con luces de neón intermitentes señalando el “lugar secreto” para hacer una convención de todos los buenos y los malos del Buffyverso? Porque, vale, Angel aparece porque tocaba en el fin de la serie y eso (¡aunque ya toca las narices esa aparición!), pero...¿y Spike? ¿Por qué llega él también allí? Aparte de para proporcionar un plano final efectista y vodevilesco, puro cliché melodramático sin justificación posible. Antes dijo que igual se pasaba por el viñedo, pero él ni siquiera sabe de la existencia del templo. Sin contar con pequeños detalles como la pelea en que al principio Caleb machaca a Buffy, pero en la que después se deshace de él con facilidad un vampiro como Angel, menos fuerte que la cazadora, justo para contemplar después, cruzado de brazos, como Buffy, revitalizada con su sola presencia, lo convierte en rebanadas. ¡Vitamina Angel es un reconstituyente realmente efectivo!
Y no comento lo del beso, porque... no admite comentarios. Si tenía cierta justificación podría haber sido un abrazo en la emoción del reencuentro, no el morreo varios minutos después. Muy mal. Mal para Buffy ¡Y -¿Marti Noxon?-decía que no quería que pareciera “la mayor zorra de Zorrilandia”! Pues así no lo van a conseguir. A mí al menos no me resulta creíble y creo que es porque ni los actores se lo creían. Y en cuanto a Angel... ¡tenía que tener cuerpo de jota el vampiro moreno para escenitas de tonteo con el panorama que él dejaba en Los Angeles con Cordelia y Connor!

Ah, y tampoco me trago la reconcilliación ex nihilo de los scoobies. Esa “normalidad” con la que vuelven a tratarse. Bueno, vale, ya me calmo, pero es que a veces la séptima me crispa.

Claro que luego está Spike. Por supuesto no el Spike que mira torvamente en las sombras el apasionado reencuentro de Buffy con Angel (¡me parece tan folletinesco que no pasa de la categoría de truco de telenovela, argghhh! Indigno de estos personajes), sino el Spike que vuelve a la casa con la sensación de derrota después de haber sido otra vez abandonado, más dolorosa esta vez por lo que la noche anterior ha supuesto para él, llamándose seguramente imbécil por haberse imaginado que alguna vez no le romperían el corazón. El Spike que se ajusta de nuevo la máscara y el sarcasmo y finge que no le importa, que todo está bien, que es normal que la cazadora lo olvide por el rutilante juguetito que se ha agenciado... pero al que se le transparenta la tristeza en esa conversación rutinaria y esquiva que parece que va a devolver su historia al catálogo de desencuentros. Hasta que, cuando está ya marchándose vencido, Buffy -muy bien esta vez, rubia- le pregunta de sopetón si es tonto. (Un poco tonto sí que está esta temporada Spike, reconozcámoslo, porque lo de “no, pero gracias por decirlo” es para darle de bofetones, si no fuera por la situación que es). Y entonces Spike baja las defensas por completo. Confiesa que ha sido la mejor noche de su vida, que nunca se ha sentido más cerca de nadie y menos de ella. Y yo no puedo evitar pensar que pobre vampiro siempre enamorado y sin rozar jamás un momento de verdadera intimidad. Qué triste existencia la suya si su sensibilidad y su entrega nunca ha tenido más premio que esa noche. Y se sorprende con la respuesta afirmativa de Buffy a su pregunta asustada de si también ella sintió esa unión.

Al menos, al menos va a arrancar esa esquirla de felicidad y quizás para él sea suficiente para sentirse colmado. Son las ventajas de esperar tan poco de la existencia.

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