2X01 When She Was Bad











2X01 When She Was Bad


Written by: Joss Whedon
Directed by: Joss Whedon
Original on air WB 15/09/1997



Resumen


Buffy regresa a Sunnydale tras pasar fuera el verano, y parece que ha vuelto con unas cuantas malas costumbres. Su comportamiento desde luego no es el de siempre, ni el que de ella esperaban sus amigos Willow y Xander.  Ignora su deber de actuar contra el Ungido, y tiene un  bailecito calentado a Xander (de esos que nos hacen dudar tantísimo de lo presuntamente "feminista" del Sr. Whedon) que esperamos no tener que ver nunca más.

Poco a poco el misterio se desentraña: el Maestro de algún modo está apoderándose de ella y la vuelve mala, mientras sus fieles desentierran de suelo consagrado sus huesos y preparan una ceremonia para volverlo a la "vida".
Buffy termina destruyendo literalmente los huesos del Maestro a mazazos, con lo que queda libre del extraño hechizo y vuelve a ser la de siempre.


 


Comentario

por Ehiztari

Buffy regresa de pasar el verano con su padre en Los Ángeles y regresa muy distinta (Por cierto reaparece el padre, lo que me reafirma en mi idea de que yo no había visto este episodio). Distante con todo el mundo, autosuficiente, despectiva con Angel, coqueteando con Xander…, Buffy se comporta como una mala pécora. Hasta el punto de que Cordelia, sin duda experta en la materia, se ve obligada a pararle los pies y a darle un consejo: si persiste en ese camino, perderá incluso “a esos perdedores que ahora son sus amigos”. Cordy está dando ya muestras de ser un personaje desconcertante, a ratos insufrible, pero a ratos mucho más lista de lo que aparenta.

Mi escena favorita del capítulo es al principio, cuando Snyder acompaña a Giles por el campus mostrándole lo estúpidos que son los adolescentes, sacos de hormonas que en cuanto se cruzan con una chica, se ponen a tartamudear y se olvidan del estudio… Entonces aparece Jenny Calendar y Giles la saluda, se pone a tartamudear y se olvida de Snyder que, unos pasos más adelante, creyendo que Giles le escucha, confiesa “A veces pienso que hablo solo”

Más cosas, Xander y Willow ponen todo el encanto a este capítulo y están los dos adorables. Xander sigue muy bien (como veis a veces le defiendo), aguantando como puede el acoso y derribo a que lo somete Buffy. Angel –incorporado ya al elenco de protagonistas de la serie-, sin embargo, tiene uno de esos capítulos tontos que de vez en cuando nos hace sufrir el señor Boreanaz y su inexpresividad facial alcanza cotas difícilmente igualables.

Mientras Buffy se encarga de hacer daño a sus amigos, el Ungido y sus secuaces recuperan el cuerpo del Maestro  con el propósito de resucitarlo. (Por cierto, Giles disculpa su error afirmando que los rituales de resurrección nunca dan resultado. ¡Ja! ¿A que no lo vuelves a decir dentro de unas temporadas, Rupert?). Todos caen en una trampa, pero finalmente Buffy, con la ayuda de Angel y Xander acude a salvarlos y cuando se desahoga machacando (literalmente) el esqueleto del Maestro, la cazadora consigue liberarse de la angustia que había provocado su extraño comportamiento y acaba llorando en brazos de Angel.

Escena final: el Ungido, entre los restos del fallido ritual de resurrección se refiere a Buffy: “La odio”, dice con su vocecilla infantil.  Y yo me quedo con la curiosidad de saber qué planes tendría Whedon para ese personaje, porque está claro que cambió la historia sobre la marcha (al parecer, porque el actor había crecido demasiado). Nadie se inventa un personaje, lo mantiene en la sombra durante media docena de capítulos, preparándolo como la gran baza, el Big Bad de la segunda temporada y, de repente, se lo carga sin pena ni gloria (Bueno a mayor gloria de Spike). No sabemos lo que iba a ser, pero sabemos lo que fue: una pareja de malos atípicos y enamorados y un Big Bad muy muy sorprendente: Angelus. No sé lo que tenía previsto Whedon, pero me da que salimos ganando con el cambio.

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