2X03 School Hard




2X03 School Hard


Written by: David Greenwalt & Joss Whedon

Directed by: John Kretchmer

Original on air 29/09/1997



Resumen

por demonio


¡Por fin ha llegado Spike a Sunnydale! Arrasando desde la primera aparición en escena (Home...sweet home) hasta el final del capítulo, sorprendente por completo.

Los vampiros del Ungido se preparan para la noche de San Virgilio, tradicional fiesta vampírica en la que planean hacer una gran matanza.  Junto con su novia Drusilla, débil y psicótica, Spike viene decidido a hacerse cargo de la ciudad. Y empieza por anunciar que va a matar a su  tercera Cazadora, Buffy Summers.

Más aterrador todavía, Buffy se ve obligada a "trabajos forzados" por el director Snyder y junto con una compañera destalentada y fresca, tiene que preparar la noche de convivencias de padres y profesores. ¡Ahí es nada!

La noche se San Vigeous se acerca pero...Spike se aburre y se cansa de esperar.  Ataca el instituto de Sunnydale la noche de los padres de alumnos, encontrándose con Angel, al que llama claramente Sire. (Luego Xander pregunta sobre esto a Angel y el moreno no lo niega) , Angel finge ser el de siempre e ir a atacar a Xander a medias, pero Spike le descerraja un puñetazo y se enfrenta a él, sabe que tiene alma y la trayectoria que lleva en Sunnydale.

Spike también tiene en el instituto su primer enfrentamiento con Buffy, cargado de erotismo que echa chispas por ambas partes y eso que se acaban de conocer,  Vamos, más química en media pelea que con Angel en lo que va de serie, está claro. Spike está a punto de derrotar a Buffy pero es vencido por un arma secreta: la madre de Buffy que le arrea un golpetazo en la cabeza con un hacha  y lo hace huir.

Al final del episodio, Spike va a disculparse con el  Ungido pero lo piensa mejor y mete al repelente niño en una jaula, l o saca al tejado y lo quema. Luego se va con Drusilla a ver la televisión. Su frase "a partir de ahora menos rituales y más diversión" marca hasta qué punto las cosas han cambiado en los vampiros de Sunnydale. ¡Bien!



Comentario

por Ehiztari


Y llegó él y nada volvió a ser igual en la ciudad de los doce cementerios.

He visto demasiadas veces este capítulo, así que ya no sé si soy objetiva, pero ¿no os parece que nada de lo que pasa tiene ninguna importancia? ¿Un ataque vampírico? ¿Problemas escolares de Buffy? ¿Una estudiante vampirizada? ¿Enésima lucha de la cazadora? Bueno ¿y qué? ¿A quién le interesan esas cosas?  Lo único importante, rectifico: LO ÚNICO que existe en este capítulo, cual agujero negro que absorbe toda la energía circundante, es Spike. Spike bajando del DeSoto, la cámara que asciende desde esas botas negras hasta un abrigo de cuero que será mítico, Spike que se gira y enciende un cigarrillo, Spike que saluda a su nuevo hogar con una frase "Home, sweet home" que es una advertencia de que ha llegado para quedarse (¡Sí, por favor, sí!); Spike irrumpiendo en la reunión de vampiros y haciéndose con el poder a fuerza de actitud, chulería y sarcasmo; Spike cuidando de Drusilla con la dulzura de un adolescente enamorado y la sensualidad descarada de un provocador en cada gesto, en cada mirada, en cada sonrisa de sus labios; exudando poder, auto confianza y masculinidad. Spike amenazante, Spike seductor, Spike juvenil y hedonista. Spike exhibiendo inteligencia y maldad y astucia y falta de escrúpulos, tejiendo la estrategia para estudiar a la cazadora, halagando a ese Ungido al que desprecia, reencontrándose con Angelus y no creyéndole ni media palabra; haciendo planes y precipitándose porque se aburre de esperar, presumiendo “porque le encanta presumir” y solucionando los problemas de la forma más rápida y efectiva porque conviene “sacar a la luz” todo lo que molesta antes de ir a ver tranquilamente la tele.

Del capítulo, en mi memoria, quedan unas cuantas imágenes, y escenas inolvidables. Y empiezo por esa llegada a Sunnydale. Una escena que, junto a su paralela – la marcha al final de la sexta cuando, tras amenazar con volver para “darle a esa zorra lo que se merece” y tirar el cigarrillo, se hunde en la noche con su moto-, debería ser un icono de la modernidad. Entre esas dos imágenes del vampiro vestido de negro que llega en coche, enamorado y seguro de sí mismo y se marcha en moto, más enamorado y totalmente perdido, transcurre una verdadera epopeya. Y aún quedará su magnífica redención final.

Otra escena inolvidable es la reacción de Spike a la aparición de Drusilla. Está ofreciéndose al Ungido para matar a la cazadora, ridiculizando a los demás vampiros para afirmarse como el nuevo jefe, cuando aparece ella, su princesa, y es como si, de repente, para él todo se detuviera. Spike acude a su lado, se preocupa por su debilidad, se quita el abrigo porque ella tiene frío, le deja lamer su sangre, la casi besa… El erotismo traspasa la pantalla y la intensidad de su oscuro amor (atracción, sexo o lo que sea) nos deja tan atónitos como a los vampiros que contemplan mudos la escena. Sin duda, algo nuevo acaba de irrumpir en el buffyverso; algo que no se parece nada a los anodinos malos sin relieve de la temporada anterior.

Como la brevísima escena en el Bronze. Buffy está bailando y Spike la contempla ¿sólo como enemigo?. Yo creo que no. Observa su baile, se recrea en ella, paladea quizás la presa que espera matar, pero sin duda también la disfruta, como sus burlones aplausos poco después en el callejón. “¿Quién eres?”- pregunta Buffy.
-Lo sabrás el sábado”
-¿Qué pasa el sábado?
-“Que te mato
Spike pone seducción hasta en sus desafíos a muerte. Igual que en su forma de engañar a Sheila “No te preocupes por esos perdedores que no se merecen una chica como tú. Acabas de encontrarte algo mucho mejor”

Y su reveladora escena con Angel cuando le saluda con la alegría de reencontrar a un viejo camarada (además de su Sire), pero pronto se siente defraudado por “su Yoda” y estalla en indignación y furia: “¿Que has cambiado? Los demonios no cambiamos. Nosotros, no” ¡Ay, prúbitin, si supieras lo que te espera… ! Por cierto, muy buena también la explicación de Angel a Xander cuando éste protesta y le pregunta enfadado si estaba esperando a que Spike le clavara los colmillos en el cuello. Angel le explica que él no podía hacer el primer movimiento porque tenía que esperar a ver si Spike le creía. “¿Y si me hubiera mordido?” insiste Xander. “Entonces habríamos sabido que me creía” responde Angel imperturbable. Bien por Angel. Si el odio de Xander por los vampiros no tiene remedio, por lo menos que se vaya enterando de que ellos tampoco le aprecian demasiado.

Y el final, cargándose al Ungido sin que nadie pueda impedírselo, porque ya se ha vuelto a cansar de sumisión y planes y es hora de imponer su ley, que es mucho más placentera: "Menos rituales y más diversión". En esas pocas palabras se encierra una actitud ante la vida que define al personaje y lo afirma como el monstruo más vitalista, humano y divertido que va a pisar la serie. El vampiro, héroe de la muerte, está lleno de vida y por donde pasa lo pone todo patas arriba como un vendaval de fuerza y placer.


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