2X10 What's My Line part II




2X10 What's My Line Part 2



Written by: Marti Noxon

Directed by: David Semel

Original on line WB 24/11/1997




Resumen

por demonio


Buffy y Kendra deciden acudir a Giles para que él decida quién es la genuina cazadora. bueno, lo que ocurre en realidad. Al parece Kendra fue llamada cuando al final de la primera temporada Buffy fue muerta por el Maestro. Su vigilante la ha enviado a Sunnydale, presintiendo que algo grave va a pasar con el fortalecimiento de Drusilla y el conjuro de Spike.
Giles parece encantado con la chica nueva, que es respetuosa y redicha, no sale con chicos ni tiene amigos, y se sabe los manuales de cazadoras y vigilantes de memoria, citándolos hasta por pasajes. Buffy se muere de celos pensando que papi Giles prefiere a la otra: a ella no le dio libro de la cazadora porque "veía que no iba a servir ese método" Buenísimo toda esta escena.

Cuando al fin Kendra entiende lo que ocurrió entre Buffy y Angel, y que éste no es malo, dice dónde lo dejó encerrado en el cuartito del bar de Willy. Las dos acuden corriendo a sacarlo de ahí pero... alguien ya se lo ha llevado. Ha sido Spike (guapísimo, chulísimo, delicioso diciendo lo que va a hacer con Angel, quizás cenar e ir a ver una peli porque no quiere apresurarse) precisamente porque Angel es el ingrediente que necesita para devolver fuerza y poder a Drusilla: su Sire debe morir en el ritual para que ella se recupere.

Impresionantes las escenas de Spike, Angel y Drusilla, cómo afloran tantas cosas el pasado, celos, rabia, desamor, crueldad, cómo vemos que si Drusilla aun conserva a veces momentos de lucidez como para querer hacer pagar a Angel lo que hizo con ella y su familia, Spike no le guarda menos rencores. Creo que hasta podemos ver la sombra de Angelus cuando Angel se dirige a Spike, provocándolo para que lo mate.

Buffy y los scoobies,  luchando entre tanto contra integrantes de la orden de Taraka, como la mujer policía infiltrada en el instituto, o el repelente hombre hecho de gusanos, acuden a la iglesia donde Spike está ya llevando a cabo el ritual. Ahí está Angel, en el altar, maltrecho y atado junto a Drusilla. Buffy y Kendra pelean juntas, aunque enseguida la cazadora rubia dice que prefiere luchar ella con Spike (él también dice lo mismo, en fin) y salvan a Angel. Mientras Spike huye con Drusilla, Buffy lanza un incensario contra el órgano de la iglesia, que se derrumba sobre Spike. Entre el derrumbamiento y el incendio los dan por muertos, pero al final del capítulo veremos que no es así: Spike está muy malherido e inconsciente, y presenta quemaduras, pero Drusilla ha resurgido. Tomándolo en brazos en una impresionante recreación de la imagen de una Pietà, sale con él de la iglesia.



Comentario

por Ehiztari


Son dos capítulos muy bien trabados y que dan un interesante giro a la historia: aparece Kendra (ocasión de que Buffy se plantee la jubilación y su anhelada “vida normal”) y Spike acaba “pa´l arrastre”, lo que significa que, a partir de ahora… el puesto de malo está vacante y tendrá que ser prontamente ocupado. Y de paso… Spike, si no va a ser el malo malo, tendrá que buscar reubicación. (Es demasiado listo para no salir adelante).

Sin orden especial, señalaría:

Primero, el humor. Por ejemplo, en el chispeante comienzo cuando los scoobies están rellenando el test sobre su orientación profesional.
Parte fundamental del humor de estos dos capítulos procede de los enfrentamientos sucesivos entre Xander y Cordelia. Aquí, al principio, Xander se mete con la prepotencia de Cordelia que afirma que “ella ayuda siempre a sus semejantes con tal de que no sean desagradables, sucios o huelan mal” . Xander exclama: “Cordelia Chase, siempre dispuesta a ayudar a los guapos y ricos” Y Cordy le machaca: “Suerte que tengo. Eso te excluye a ti. Dos veces.”

Sus broncas van subiendo de nivel cuando se quedan solos al ir a casa de Buffy y llegan al insulto directo, sin paliativos ingeniosos y de ahí, pasan, sin solución de continuidad, a besarse apasionadamente, lo que, evidentemente, ambos consideran una terrible equivocación… en la que reincidirán. Primer amor en el Buffyverso, por tanto, que surge de la pura y exclusiva pulsión sexual entre dos personajes que se odian y se desprecian, pero que después descubrirán razones para apreciarse. ¿A qué me recuerda?

Segundo, la trama está muy bien llevada, descubriendo poco a poco detalles trascendentales (cómo Giles y Willow van descubriendo qué busca Spike o la llegada de la Orden de Taraka, o ese detalle malvado de hacernos creer en un principio que Kendra es otra cazarrecompensas, o acabar el primer capítulo con la pelea entre las dos cazadoras (“¿Quién eres tú? /- “Yo soy la cazavampiros” /- La cazavampiros soy yo”) o las sucesivas peleas entre las chicas o de Kendra contra Angel o de Buffy contra los de Taraka, o dejar a Angel a punto de achicharrarse… Todos los recursos clásicos del suspense y la aventura están magistralmente utilizados y dosificados.

Y tercero, y por supuesto no último, los vampiros. Están para comérselos todos. ¡Vaya trío! Empiezo por Angel. Angel tiene un par de escenas maravillosas en la primera parte: De espaldas en la habitación de Buffy espera que ella regrese de su ronda nocturna. Cuando entra por la ventana le sorprende y al darse la vuelta… ¡tiene en sus manos a Mr. Gordo! El atormentado y grandote Angel, vestido de negro, con el peluche de Buffy, es una imagen genial como preludio a su densa conversación con la cazadora sobre el futuro de su amor.

La segunda escena que me encanta de Angel es en la pista de patinaje, después de que acaben con uno de los mercenarios que ha atacado a Buffy. Buffy se preocupa por un corte que tiene en la ceja y él se muestra huraño, esquivo, hasta que le confiesa que no le gusta que le toque cuando “está así” (con su cara de vampiro). Buffy, con una dulzura que pocas veces muestra, le acaricia, le dice que ni siquiera se había dado cuenta y acaban besándose. Un beso lleno de ternura al más puro estilo de La Bella y la Bestia.

Luego tenemos al dúo. Spike y Dru, la pareja más atípica y enamorada de lo que llevamos de temporada. (Y no creo que puedan ser superados en lo que queda).  De ellos todas sus escenas son maravillosas. Juliet Landau y James Marsters las hacen así. Drusilla, frágil, enigmática, voluble… Spike resolutivo y enamorado. Spike en especial está inconmensurable. Cómo acude a sostener a Dru, cuando ella flaquea. Cómo le tiembla la voz cuando arrodillado ante ella confiesa su decepción por no conseguir curarla. “Esa maldita cazadora. Con sólo darme la vuelta, lo echa todo a rodar” Cómo la besa cuando ella le consuela. Cómo se levanta y durante unos segundos, sus manos permanecen unidas en primer plano, mientras Spike está ya dando órdenes al otro vampiro. (Es cierto: hasta no oírlo en versión original, no captas la verdadera dimensión de la interpretación de James). O cómo la coge en brazos y baila con ella, o sonríe junto a ella en la cama, o… ¿tengo que seguir?

Y finalmente, el trío. El pack completo. Angel sin camisa y encadenado, Dru “jugando” con él y Spike que irrumpe y Angel, torturado pero que sabe pulsar el resorte exacto para hacerle daño. Cómo sube la temperatura en esas escenas. Y cuántas cosas que quedan ocultas del pasado están ya ahí insinuándose: el amor, los celos, el odio, la dependencia de Dru respecto a Angelus, el sadismo de su relación que, indefectiblemente, va a salpicar a Spike… Uffffff Muy fuerte, que diría un clásico. Por primera vez, Spike está a punto de ser vencido, -por Angel esta vez; aún no Angelus-, pero empezamos a ver ya que, pese a las apariencias, Spike es (siempre ha sido) la víctima de ese grupo.

Y, en esta línea, un detallito previo que hará sonreír a Demonio: Cuando Spike va a recoger a Angel, al que Kendra ha dejado fuera de juego en el garito de Willy, éste le pregunta: “¿Qué vas a hacer con él?” Y Spike, con su sarcasmo habitual, responde: “ Puede que cenar e ir al cine. No quiero precipitarme. Ya me han herido antes” Mucho sarcasmo, Spike, pero a mí me parece que hay bastante verdad en esa broma: ¿Spike y Angel? suena a cita amorosa y seguro que en el pasado, el rubio se llevó la peor parte.


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