3X04 Beauty & the Beasts










3X04 Beauty and the Beasts


Written by: Marti Noxon
Directed by: James Whitmore Jr.
Original on air WB 20/10/1998



Resumen


    Bueno es uno de eso capítulos donde vemos llevada a extremo la obsesión de Joss Whedon por que los hombres son siempre malos y repugnantes y dañan a las pobres mujeres indefensas y buenas por definición. Bastante penoso planteamiento, que puede parecer muy moderno y genial pero que no es sino maniqueo y sexistas, y que ya cansa.

Una persona ha muerto la noche de luna llena, y todos piensan que ha podido ser Oz, porque en la vigilancia nocturna del chico lobo Xander se quedó dormido. Entretanto vemos que los amigos de Scott, Debbie y Peter, esconden un terrible secreto.  La chica aparece golpeada y Buffy y Willow intentan averiguar lo que le ha pasado, aunque está bastante claro que ha sido Peter, su novio. Lo que ocurre va más allá de simple violencia de la pareja: el chic toma una pócima similar a la del Dr. Jekyll que lo transforma en una criatura extremadamente violenta, parecida a the Hulk.

Cegado por su deseo de posesión de Debbie y enganchado a la transformación que lo hace más fuerte,  para la que ya no necesita la poción, Peter asesina también al consejero escolar, y termina enfrentándose violentamente a Buffy.  En la lucha, Buffy recibe una ayuda inesperada de la tercera "bestia" masculina el capítulo: nada menos que Angel. Acaba con Peter y luego cae de rodillas frente a Buffy, abrazándose a ella.

 

Comentario

por Ehiztari  

Es decir, tenemos un capítulo whedoniano perfecto: aparentemente estamos ante una historieta de superheroína contra monstruos, peleas, intriga y dardos paralizadores -y sólo eso verán algunos-, pero bajo esa capa nos interpela sobre cuestiones tan profundas como qué significa ser humano, la necesidad de controlar el animal que alienta bajo nuestra piel, las trampas de un supuesto afán protector masculino que en realidad es una forma de coacción…

Bajando al argumento, el capítulo en sí nos deja a Angel, semidesnudo, confuso y salvaje; a Oz luchando contra su naturaleza (¡Qué grande en esa escena en que dice que lo que tiene que hacer es una cosa de hombres y a continuación Willow, le dice que bien, pero que de momento lo que urge es que se meta en la jaula, que va a salir la luna y Oz, callado, íntegro, como es él, se encierra dócilmente, con todo el sabor de la frustración en su silencio!). Oz es el primer monstruo redimido. Lo que le salva es su clara conciencia del bien y del mal, su firme voluntad de evitar cualquier daño que pudiera causar y, para ello, su responsable decisión de reprimir su naturaleza salvaje. 

 El segundo es Angel. Apenas un animal encadenado, hosco, aislado y violento porque ha regresado a un mundo que ya no es el suyo y que no entiende, Angel parece que va a ser el monstruo causante de los crímenes del capítulo. Su naturaleza vampírica y su instinto es lo único que le queda tras las torturas infernales a que ha sido sometido. Sería incluso lógico y habría que exculparle si obrara según su esencia bestial, lo único que quizás quede del Angel que Buffy amaba. Cuando al final del capítulo irrumpe en la pelea y destroza el cuello de Peter, tememos que de nuevo emerja el monstruo sanguinario. Pero nos equivocamos. A continuación, se arrodilla ante Buffy y espera su caricia, en una imagen de belleza casi escultórica. Olvidamos que la esencia de lo animal es también la fidelidad y la nobleza. La bestia que habita en Angel ha conservado pocas cosas de su pasado humano, pero una de ellas, quizá la más fuerte, quizás la única, es el recuerdo de su amor. 

El tercer monstruo es Pete, aparentemente el más “humano”, el que mezcla promesas de amor a su novia con acarameladas carantoñas, el que se preocupa tanto por ella que hace cualquier cosa para ofrecerle “lo mejor” bien envuelto en una sobredosis de testosterona, el que monta en furia si la ve hablar con otros chicos, la acusa de ser culpable de todo lo que él hace y de los golpes que ella recibe por “haberle hecho enfadar”. Tan “enamorado” que no vacila en matarla. Pete es sólo un trasunto del maltratador, con la tergiversación, el chantaje emocional y la manipulación de cualquier maltratador. Real y cotidiano. Para Pete no hay redención posible porque él no la desea, ni siquiera ve que tenga un problema. Según él, el problema es de su novia que no responde a su supuesto amor como él exige. El cuento se convierte en crónica de sucesos, terrible y desgraciadamente habitual.

El título del capítulo (La bella y las bestias) y el hecho de que todos los “monstruos” sean hombres parece que nos lleva a hacer otra lectura de este episodio en términos de masculino frente a femenino, siendo los elementos masculinos los agresores, representación, pues, de una violencia bestial ejercida sobre las mujeres. Pese a lo reconfortante, “moderna” y políticamente correcta que pueda parecer esta interpretación, como todas las generalizaciones es injusta y falseadora. -Que conste que el capítulo no cae en esa simplificación estúpida. Giles le dice un par de cosas impresionantes a Buffy, cuando ella le habla en la biblioteca. Que cuando murió Jenny soñaba que la salvaba (ains Spike dirá lo mismo de Buffy, varias temporadas en el futuro) y que existen para el dos clases de monstuos: los que pueden redimirse, o aun más importante, quieren la redención....y los que ya no pueden porque no queda en ellos ni un ápice de humanidad...o de amor. Ya sé que no hablaba de Spike, pero...clavadito.
Quizás me apena un poco que el vigilante no recordara esta sentencia hermosa mientras tenía a Spike como un perrito a la puerta de los scoobies. Una verdadera lástima, de las más gordas, que Giles no se implicara aunque fuera un poquito en la clarísima redención de Spike. Porque si alguien conserva humanidad y amor...es el poeta
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