3X06 Band Candy










3X06 Band Candy


Written by: Jane Espenson
Directed by: Michael Lange
Original on air WB 10/11/1998



Resumen


    
Imprescindible y divertidísimo capítulo lleno de acción, donde podemos ver unos atisbos de cómo era Giles en su juventud: todo un macarra impresentable y delincuente! está para comérselo jajaja.

    El Alcalde necesita distraer la atención de los ciudadanos mientras paga al demonio Lurconis el tributo que le ha prometido: unos pobres bebés. Para conseguir que nadie se interponga en este terrible asunto, su subalterno Mr. Trick trae a un brujo independiente que deje a la población adulta de Sunnydale fuera de juego: nada menos que a Ethan Rayne.

    Por medio de unas chocolatinas hechizadas que los adultos comen sin parar, terminan todos convertidos en adolescentes, invadiendo la ciudad y el Bronze con sus juegos y asuntos de chavales de instituto. Buffy y sus amigos una vez recuperados del trauma de ver a los mayores haciendo el pavo de esas maneras, intentan solucionar las cosas y averiguar lo que está ocurriendo, y una vez enterados del asunto, salvar a los niños de su horrible destino. Más o menos ayudados por un impresentable Giles delincuente juvenil, una descerebrada Joyce mascando chicle y el pardilllo típico de instituto: el director Snyder rejuvenecido.

    El capítulo nos deja un sinfín de imágenes memorables, como los serios padres de familia cantando el Lui luai en el Bronze y sin camisa, o la profesora viejecita borracha perdida divirtiéndose en el pub, y por supuesto a Giles "Ripper" y Joyce haciéndolo ¡encima de un coche de policía! De verdad un capítulo que merece la pena verse, de lo mejorcito de la tercera temporada.

 

Comentario

por Ehiztari
     He aquí un divertido capítulo. Muy, muy divertido. Empezando por el Alcalde, todo amabilidad, lo que no le impide dejar muy claro que es de armas tomar. Como cuando en una entrevista con Mr. Trick abre un armario de su despacho y empieza: “A diferencia de otros políticos… - la cámara nos muestra el interior del armario, lleno de armas, calaveras y siniestros cacharros de magia…- yo siempre cumplo mis promesas. –Ante el desasosiego de Mr Trick busca algo:- ¿Dónde habré puesto el whisky?”

    O cuando Mr Trick, tras su fracaso, le quiere convencer de que todo ha salido bien: Pagó a Ethan porque “al fin y al cabo él había hecho su trabajo y conviene no destruir puentes…” y como Buffy acabó con el demonio, ya no tendrá que pagar más tributos. “En definitiva le he hecho un favor”- asegura el vampiro. Y el Alcalde se le acerca y le murmura algo así como que la próxima vez no le haga esos favores, pero tan paternal y sonriente… 

    Y, en contraposición con el tono general del capítulo, tenemos la seria y romántica y pausada escena con Angel que recupera fuerzas haciendo tai-chi en la mansión abandonada. Allí le encuentra Buffy y tienen una de esas conversaciones en las que aparentemente no se dicen nada (Angel le pregunta por Scott y Buffy le dice que bien), pero en las que hay toneladas de UST. Y lo que te rondaré, morena.

    Como entre Willy Xander que juguetean con juego (además de con sus piernas bajo la mesa ante las mismísimas narices de Cordy) y se llevan unos sustos… Como cuando en la biblioteca, Cordelia le dice a Willow: “¿Intercambiamos?”. ¿Cómo dices?”- pregunta lívida la pelirroja. “Que si intercambiamos los libros. Éste es demasiado grueso y creo que ni siquiera está en inglés”.
    Pero el premio gordo, el capítulo y todo lo que se tercie se lo llevan de calle Giles y Joyce, que están absolutamente geniales. Golfos adorables y graciosísimos en su irresponsabilidad adolescente. Y no sabría decir a cuál prefiero: si a ese Giles macarra, en vaqueros, con las mangas de la camiseta arremangadas y la camisa atada a la cintura o a esa Joyce minifaldera, que hace pompas con el chicle y fuma los porritos que le pasa Giles, dejándose llevar cual quinceañera embobada por su guay y gamberro acompañante. Cuando al final del capítulo Buffy pide que busquen algo para atar a Mr. Trick, hay que ver cómo saca de entre sus ropas  Joyce, entre avergonzada y traviesa, las esposas que le habían quitado al policía. (Sólo capítulos después sabremos para escándalo de Buffy, cómo acabó la escena del coche patrulla.)

    Otra escena que me gusta es cuando los scoobies descubren qué está pasando -que los adultos vuelven a comportarse como adolescentes-, y van en busca de Giles en el coche que tan alegremente le ha dejado Joyce a Buffy. Oz murmura: “Bueno, al menos con Giles no hay peligro. Con 16 años sería exactamente igual que ahora” Y Buffy se encarga de sacarle de su error e informarle de que el nombre de Destripador se lo ganó por algo. Pues sí, señoras y señores, en este capítulo el Destripador ha vuelto y, francamente, nos hubiera gustado verlo un poco más en la serie, aunque Buffy tiemble sólo de pensarlo.

    Y otro gag esta vez a cuenta de Xander. En la biblioteca y comiendo chocolatinas, comenta: “No lo entiendo. Se supone que este chocolate, hace a la gente irresponsable, pero yo llevo comiendo un montón de ellos y no noto la dif…” El chico finalmente capta la implicación lógica y se calla ante las miradas condescendientes de Willow y Cordelia.
 
 
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