Willow y Oz: El hombre tranquilo

 

 

Willow y Oz

 

 


Oz se fija en  Willow  en Inca mummy girl, desde el escenario del Bronze. Ella va disfrazada de esquimal y apenas puede vérsele un circulito de cara. ¿Quién es esa chica? pregunta Oz. Esa frase manida, casi de canción de amores quinceañeros, marca el comienzo de unas relaciones más bonitas, creíbles y encantadoras del buffyverso.

Oz  ve todavía una vez más a Willow en el capítulo Halloween, cuando la joven va caminando por las calles y él regresa de tocar con su grupo, al volante de su furgoneta. Ella va otra vez disfrazada. Esos  comienzos inusuales y ese modo de fijarse en la que a ojos vistas es la menos llamativa de las mujeres, ya nos dicen que se trata de un chico totalmente diferente a lo común. Y es que lo es, es un hombre distinto. Músico de rock, callado hasta extremos, pensativo, sereno, tranquilo, freak, con un humor deliciosamente surrealista, muchísimo más sensato y maduro que el resto de la pandilla y con un curioso sentido práctico. Es inteligente, maduro, masculino, valiente, y no parece sentirse en absoluto intimidado por tener al lado a una mente superdotada como lo es Willow, además adentrándose en la magia. Sólo teme por ella un poco, a veces, de manera protectora, pero la sigue apoyando. Oz es justo el apoyo que la nerviosa y tímida Willow necesita a su lado. 

La pareja pasa por algunos altibajos causados por la súbita atracción de Willow y Xander en Lovers Walk. O más bien del idiota de Xander hacia la chica (ella había estado siempre enamorada de él, y ahora que al fin tiene novio, a Xander esto claramente le fastidia y tiene que intentar estropearle la relación) pero superan este bache gracias sobre todo a la sinceridad de ella y al enfoque maduro y tremendamente valiente de él. Oz es ya un hombre pese a su juventud, todo en sus acciones lo demuestra, no es un niño de instituto como otros personajes, y afronta las faenas de la vida con una entereza admirable. Una vez superado el asunto de Xander, ya no vuelven a tener problemas por ese lado: es definitivo, por ejemplo que al final de la segunda temporada cuando Willow despierta de su conmoción en el hospital, a quien llama a su lado es a Oz.

Oz también afronta con valentía la situación cuando es él el que pone en peligro la bonita historia de amor con Willow, aunque la culpa realmente no sea suya. Su naturaleza animal se apodera de él cuando hace aparición una perturbadora presencia, un licántropo hembra, Veruca, una mujer sin ley ni moral que quiere llevarse a Oz a toda costa. Lo arrastra a noches de pasión animal cuando él no puede defenderse y llega incluso a intentar dañar a Willow, momento en el que Oz acaba con ella.  Pero el daño está hecho: Oz se ha acostado con Veruca, por mucho que haya sido sin mediar su voluntad humana, y no cree ser capaz de estar al lado de Willow de ese modo, pudiendo escapar a control en cualquier momento. El joven se marcha para intentar encontrar la manera de dominar su lado oscuro, en la cuarta temporada, en en capítulo Wild at heart, dejando tras de sí a una Willow absolutamente destrozada.

Oz regresa, cuando todos pensábamos que ya no lo haría. Porque, reservado y silencioso como siempre ha sido, quizás peca de exceso y no habla mas con Willow, ni le escribe, ni mantiene contacto, causándole muchísimo más dolor del necesario. Pero regresa para encontrarse que en su ausencia la vida ha continuado y en uno de esos giros del destino, su amada ha encontrado otros brazos en los que ser feliz, los de Tara.

Abandona definitivamente a Willow en una escena triste y melancólica, donde se dan cuenta de que siempre se estarán esperando, aunque ese no sea ahora su tiempo. Y Oz se marcha para no regresar nunca a Sunnydale.