3X12 Helpless










3X12 Helpless


Written by: David Fury
Directed by: James A. Contner
Original on air WB 19/01/1999



Resumen

     Terrible capítulo donde asistimos a la traición de Giles hacia su cazadora: Buffy comienza a tener problemas, parece que está perdiendo sus poderes y su fuerza se va debilitando. Lo que parece algún hecho "natural" es en realidad resultado de unas drogas debilitadoras que Giles le está inyectando a escondidas. Todo forma parte de una prueba del Consejo de Vigilantes, al llegar a los 18 años, la cazadora debe enfrentarse sola, sin recursos y sin fuerza sobrehumana, a un vampiro aterrador en un recinto cerrado.

    La cosa se complica aun más cuando el vampiro, un psicópata llamado Kralik, mata a sus guardianes convirtiéndolos en vampiro, y secuestra a la madre de Buffy, la muchacha tendrá que hacer frente a todos, salvar a Joyce y conseguir sobrevivir.

    En el último momento Giles lo manda todo a donde se merece y se presenta a ayudarla, lo que le costará su puesto com Vigilante porque para el Consejo está demasiado implicado emocionalmente con su cazadora.

    Un capítulo que merece la pena verse, lleno de escenas impactantes. Angustiosa la de Buffy corriendo, huyendo de un vampiro, como una chica normal asustada y sin defensa posible. También muy buena la manera como resuelve la lucha con el vampiro psicópata que tiene prisionera a su madre.

    Y el final, con Giles claramente avergonzado y afectado curando las heridas de Buffy y ella dejándole hacer.

 
Comentario

por Ehiztari
  
    Buffy ya lo dice y Spike se lo recordará después: Más le valía que no celebrara su cumpleaños. Sólo es una ocasión para atraer todo tipo de monstruos y terror. Si encima se trata de su décimo octavo aniversario, mayoría de edad, y -eso Buffy no lo sabía- prueba de madurez de las cazadoras (si es que han conseguido llegar a esa “avanzada” edad), más que celebrarlo lo que debería haber hecho Buffy es tomarse un somnífero para pasar toda la semana durmiendo o comprar un billete de avión para las antípodas.

    El episodio empieza a torcerse desde el principio, cuando las ilusiones un tanto infantiles de Buffy de ir con su padre a un festival sobre hielo, se rompen con un ramo de flores y una carta de disculpa rutinaria. Buffy se ha hecho mayor de edad, pero nunca es buen momento para comprender que su padre abdica de ella. Joyce, silenciosa y comprensiva, vuelve a estar a su lado y Buffy acude a su otro padre, Giles, sugiriéndole que le encantaría ir con él al festival, pero el Vigilante ni siquiera la oye. Está demasiado absorto en el duro trabajo que le espera por delante: nada más y nada menos que traicionar a su niña porque el Consejo y una tradición estúpida lo mandan.

    A destacar del capítulo el vampiro psicópata (una nueva especie en la serie que aúna lo peor de humanos y demonios), y el ingenioso desenlace en que Buffy demuestra su coraje y su astucia. También aparece por primera vez el Consejo y su antipático director, Quentin, que es como Snyder pero mil veces peor. Su frialdad queda de manifiesto con su indiferencia ante el odio y el desprecio de la maltrecha Buffy, cuando le dice que ha pasado la prueba, pero que Giles no.

    El episodio se centra en la relación entre Giles y Buffy. Lo mejor del capítulo es sin duda ese conflicto entre cazadora y vigilante que nos deja unas intensas escenas en las que no se sabe qué interpretación admirar más: el dolor interior de Giles o el dramatismo de Buffy. Buffy se enfrenta a algo para ella inconcebible: que Giles traicione la confianza absoluta que ella ha puesto en él.  (Ocurrirá en dos ocasiones a lo largo de la serie y la segunda vez que esa confianza se rompa, en Lies my parents told me, creo que ya no se recompondrá). Esta primera traición, sin embargo, no será completa. Giles, por primera y única vez, acaba desoyendo las directrices del consejo y eso le cuesta el cese, pero también le vale recuperar el respeto de Buffy y la reconciliación queda sugerida en ese delicado final en que Giles le limpia suavemente la sangre de su frente.

    Y a partir de ahora llega Wesley el más patoso, estirado e insufrible de los Vigilantes. Tanto que a mí se me hacía querer. (Antes de que lo adorara en Angel, quiero decir)
 
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