3X17 Enemies

3X17 Enemies



Written By: Douglas Petrie

Directed By: David Grossman

Original on air WB 16/03/1999



Resumen


por demonio


Ese va a ser el destino inevitable de Buffy y Faith desde ahora, hasta la séptima temporada: enemigas mortales.

Capítulo vertiginoso y lleno de acción donde asistimos a la doble actuación de Faith, por un lado parece haber vuelto al redil ayudando a Buffy e incluso "obedeciendo" a Wesley cuando les encarga conseguir unos libros que hablan de la Ascensión, y que tiene un pobre y pacífico demonio vendedor, pero en realidad está trabajando nada menos que para el Alcalde Wilkins. A espaldas de Buffy consigue los libros matando al demonio, y tiene la barra de ir luego a investigar el crimen con Buffy.

Sus planes malvados no terminan ahí. en connivencia con el Alcalde pretende hacer que Angel pierda el alma y que regrese Angelus. Lo intenta de la manera pretendidamente tradicional pero no lo consigue, y al final con ayuda de un demonio hacen un conjuro que en apariencia devuelve a Angelus al mundo. Faith y Angelus (tras fundido a negro que significa polvo) capturan a Buffy en la mansión, encadenándola al muro.

Faith desatada y desequilibrada quiere torturar y matar a Buffy, y va largando acerca de los planes del Alcalde delante de Buffy y su nuevo novio Angelus. Pero las cosas no son lo que parecen tampoco en esta ocasión: Angel no ha perdido el alma, estaba fingiendo, y el demonio que ha hecho el hechizo era un viejo conocido de Giles al que le ha pagado de este modo un favor del pasado. Buffy y Faith luchan violentamente, pero la cazadora morena logra escapar.

Buffy empieza a tener aquí extrañas dudas acerca de la "fidelidad" de Angel... cosa harto curiosa si pensamos que el plan había sido ideado por ambos, y Angel se limita a seguirlo haciendo su papel. Habría sido cuanto menos sospechoso que Angelus se negara a tirarse a una Faith encima de él metiéndole mano, pero al parecer ahora esto a Buffy le molesta. En fin, otra nube sobre la aburrida pareja bangel y su castidad obligada.


 


Comentario

por Ehiztari


Faith es consciente de que tiene un problema y necesita ayuda. O al menos eso le cuenta a Angel. Angel la acoge porque, como siempre, se siente cercano a la cazadora oscura. Demasiado cercano para el gusto de Buffy.

Este capítulo me gusta sobre todo por dos cosas: por su intensidad dramática y, aún más, porque es un “capítulo que engaña”. Quiero decir que es uno de esos episodios en que crees que te están contando una historia y al final resulta que la historia es otra. En este juego de engaños, el espectador es el primer burlado y eso me parece muy inteligente. Hacerlo bien es difícil y a mí al menos, me encanta descubrir cuando alguien ha conseguido confundirme. (Y, por cierto, me gusta mucho por sorpresiva y sencilla la forma en que se descubre el engaño. “Soy la mejor actriz del mundo”- presume Faith. “El segundo mejor”- le rectifica Angel.) Sólo al final comprendemos que no era Faith quien dominaba la situación, sino Buffy; no era Angelus el instrumento del Alcalde para destruir a los scoobies, sino Angel quien se acerca hasta el Alcalde para evitar sus manejos; no era la magia negra la que arrancaba el alma de Angel, sino las deudas que cobra el Destripador las que usan al submundo en su beneficio... Pero incluso los vencedores, como siempre en el whedonverso tienen que pagar un alto precio.
Vuelve a ser un capítulo de triple final:

El primero, deshacer el engaño (la escena en que Giles agradece al demonio que les ayudara en el engaño).

Es un final de pura eficacia narrativa: el desenlace de la historia del episodio.

El segundo, la reorganización de fuerzas con el paternal Alcalde dando ánimos a su niña y proponiéndole “algo que siempre te hace olvidar los malos momentos”, el minigolf. Éste final incide sobre la peculiar relación entre Faith y el Alcalde, sobre el peculiar malo que es el Alcalde, tan simpático  y que marca un “continuará”: las fuerzas del mal han sido derrotadas, pero esta derrota es sólo momentánea y volverán a la carga. Siguen estando ahí, amenazantes como una espada de Damocles sobre los “buenos”. Es, por tanto, un final que sirve para la continuidad del arco narrativo.
Y sobre todo el final definitivo, el final bangel (¿el final del bangel?). Angel y, sobre todo, Buffy han jugado muy fuerte y en la puja se han dejado pedazos de corazón. Si, como parece sugerirse, fue ella misma la que pidió a Angel que siguiera el juego a Faith hasta sus últimas consecuencias, no tiene argumentos para recriminarle que se acostara con ella.. Buffy no tendrá razones, pero le duele casi tanto como si hubiera sido una traición, a pesar de que Angel lo lamente y cuando ella se marcha le suplique: “Sigues siendo mi chica?” Buffy responde con lágrimas en los ojos: “Siempre”. Ohhh. La pregunta es ¿seguirá siéndolo cuatro temporadas después?.

(Y aunque sea romper el romanticismo, tengo que decir que en mi opinión, éste es también un capítulo de esos en los que Boreanaz está especialmente soso y monocorde; una lástima, porque podía haber sido “su” capítulo. (Lo coge James Marsters y habría pasado a la historia.)

Y por supuesto, hay otras cosas en el episodio, sobre todo el tándem de malvados: Es quizás el episodio donde más divertido y simpático me ha aparecido el Alcalde. Además de retorcido y paternal, por supuesto. Y también me gusta Faith. Pobre Faith, siempre la engañan, En realidad, va de dura, pero sus supuestas víctimas siempre son más listas que ella. Y además, es cierto gran parte de lo que le dice a Ángelus para conmoverle: tiene un problema, nunca ha tenido un afecto y le está gustando demasiado el poder del asesino.


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