3X18 Earshot

3X18 Earshot



Written By: David Fury

Directed By: James A. Contner

Original on air 21/09/1999



Resumen


por demonio


Infectada por la sangre de un extraño demonio, Buffy sufre una especie de acceso de telepatía que la obliga a "escuchar" los pensamientos de quienes tiene a su alrededor. la cosa se agrava más y más llegando a ser insoportable para la joven, y Giles averigua que sus consecuencias, de no poner remedio, pueden ser fatales.
A expensas de este nuevo y no deseado poder, Buffy escucha en la cafetería del instituto los pensamientos amenazantes de alguien que dice ir a matar a los estudiantes. Los scoobies comienzan a investigar entre los presentes en la cafetería, intentando encontrar al asesino.

Mientras, gracias al dichoso poder, Buffy se entera de que su madre se acostó con Giles en Band Candy. También intenta de manera bastante deshonesta leerle la mente a Angel, ¿es de suponer que para enterarse de detalles de su polvo con Faith? Sea como sea el vampiro es inmune a la lectura de mentes (lo compara con la imposibilidad de verse en los espejos) y además se da cuenta del asunto, para chasco de Buffy. Suponemos que Angel se refiere a leer la mente por medio de hechizos de este tipo, porque Drusilla sí parece que es muy capaz de leer la mente de Spike (vampiro) y de quien se le ponga por delante. Aunque también puede ser por ser un vampiro ella, claro.

Finalmente Giles y Angel preparan una cura para la pobre Buffy, que recupera la normalidad de sus sentidos. En el instituto ve alguien en el campanario con un rifle y sube a toda prisa, descubriendo que se trata de Jonathan, el chico al que todo el mundo desprecia, pero no quería matar a nadie, sino quitarse la vida él mismo.

Extrañada y alarmada, Buffy regresa a la cafetería del instituto y llega justo a tiempo de detener a la cocinas, que planeaba envenenar a los estudiantes.

Al final del episodio, en un divertido momento, Buffy le suelta a Giles como de pasada que sabe que se ha acostado con su madre.

Cosa que no me gusta pero nada de este capítulo: el desprecio con el que la misma Buffy se refiere a Jonathan, al final. Creo que ese personaje habría sido un estupendo scoobie, por muy "bajito" que le parezca a la Cazadora. No se, tampoco veo digno de ella ese comentario, y menos después de lo amable y empáticamente que le ha hablado en la torre.



Comentario

por Ehiztari


Un capítulo muy divertido, salvo cuando se convierte en la más angustiosa de las pesadillas.

En la trama se entremezclan un par de líneas: por una parte,  Buffy, infectada por un demonio desarrollará “una de sus características”. (Es de antología la cara de susto de Willow cuando pregunta: “¿Era un demonio chico?”). En realidad, lo que le ocurre a Buffy es que los demonios eran telépatas y puede oír los pensamientos de quienes la rodean, lo que, muy divertido al principio, acaba convirtiéndose en un infierno que la conduce a la locura. Por otro lado, los scoobies saben (porque Buffy lo ha oído) que alguien planea un asesinato en masa en el instituto y empiezan a buscar sospechosos. Sólo que tienen demasiados candidatos: Freddy, el resentido editor de la revista escolar; Nancy, la estudiante competitiva que odia a Buffy por su protagonismo; Jonathan, el insignificante dolido porque nadie repara en él...

El “don” de Buffy se convierte en algo verdaderamente angustioso, -está asediada por los pensamientos de dolor, desesperación y odio de todo el mundo, sus amigos la rehuyen y al final acaba inmovilizada en cama-, pero, por otra parte, nos deja brillantes momentos de humor: Xander huyendo de Buffy porque todos sus pensamientos son siempre sobre sexo. Wesley haciendo lo mismo porque la presencia de Cordelia le perturba. A Oz no hay quien le entienda sus pensamientos filosóficos. La mente de Cordelia no aporta nada: su voz y su pensamiento son siempre exactamente iguales ya que ella siempre dice lo que piensa.

El pique entre Wesley y Giles en la biblioteca es antológico, sólo con formas corteses, ironías, autosuficiencia por parte de Wes y refinada burla y taza de té por parte de Giles. (Resultado final: victoria de Giles, claro)

Willow dirigiendo los interrogatorios y repartiendo el trabajo. (“Cuiudad la presentación y escribid vuestro nombre en cada página de vuestros informes”), distribuyendo las preguntas para hacer a los sospechosos (según el perfil de psicópatas del FBI)... y cada scooby preguntando lo que le da la gana. (Oz tiene que repetir sus cuestiones porque los atletas del insti no le entienden, Willow vuelve a jugar a poli malo intentando amedrentar a Jonathan; Xander elige chicas y les pregunta por su cita romántica ideal; Cordelia va directa al grano: “¿Has pensado en matar a la gente?”...)

Todos pueden ser sospechosos pero el que primero por el que se decantan como asesino es Freddy, el de la revista, que constantemente intenta dar esquinazo a los “sagaces detectives”. Cuando al final lo pillan, resulta que él pensaba que Oz le estaba buscando por una crítica sobre su grupo que Oz ni siquiera había leído. (“Parece que los de Dingoes ate my baby tocan con salchichas en vez de dedos”). Oz, lacónico, reconoce:  “Es justo”.

Pero seguramente lo más gracioso del capítulo es cuando Buffy en su casa, oye los pensamientos de su nerviosa mamá que quiere ir a toda costa a poner una lavadora. “¿Que te acostaste con Giles? ¿Sobre un coche policía? ¿¡Dos veces!?” Y aún más la escena final en que Buffy, ya totalmente recuperada, responde a la propuesta de Giles de ir a entrenar. “De acuerdo. Salvo que usted tenga cosas que hacer. O esté muy ocupado acostándose con mi madre.” Buffy sigue andando y Giles, que la mira anonadado, se estampa contra un árbol.


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